Nuevos datos de la organización de vigilancia Abraham Initiatives indican que la policía ha esclarecido apenas el 12 % de los homicidios registrados en la sociedad árabe en lo que va de año, en un contexto de aumento sostenido de los delitos violentos en ciudades y pueblos de Israel.
En un informe publicado anoche, la organización señala que durante la primera mitad del año la comunidad registró 144 muertes por homicidio. De ellas, 140 correspondían a ciudadanos árabes y cuatro a residentes palestinos del Este de Jerusalén, quienes están bajo la autoridad de la Policía de Israel aunque no poseen la ciudadanía.
La policía ha esclarecido solo el 12 % de los homicidios registrados este año en la sociedad árabe, según Abraham Initiatives, mientras la cifra de víctimas mortales sigue en aumento.
La cifra de víctimas mortales por homicidio en el sector árabe subió desde entonces a 147, después de un atentado mortal con coche bomba ocurrido ayer y de dos tiroteos sin relación entre sí que dejaron esta mañana dos jóvenes muertos en el norte de Israel.
“Tras el fuerte aumento del número de víctimas en 2025, la delincuencia sigue campando a sus anchas también en 2026, y el número de víctimas en este primer semestre es superior al registrado en el primer semestre de 2025”, afirma el grupo.
El año pasado fue el más letal registrado para la comunidad árabe en Israel, con 252 personas asesinadas en circunstancias de violencia criminal. Según el observatorio, la gran mayoría de los homicidios en el sector árabe también quedó sin resolver en 2025, cuando la policía solo consiguió esclarecer el diez por ciento de los casos.
El repunte de homicidios alarma a líderes árabes
La tasa de homicidios en la sociedad árabe se duplicó en 2023 y continuó al alza en los años posteriores, salvo por un breve descenso en 2024, hasta alcanzar un nuevo máximo en 2025.
El pronunciado repunte, que coincidió con el inicio del mandato de Itamar Ben Gvir como ministro de Seguridad Nacional, ha causado alarma entre los líderes de la comunidad árabe. Muchos de ellos atribuyen el incremento a la ineficacia de las fuerzas del orden, e incluso a lo que consideran una negligencia flagrante.
La policía sostiene, por su parte, que hace todo lo posible para combatir los delitos violentos. Altos mandos, entre ellos el jefe de policía Danny Levy, han responsabilizado a los fiscales del Estado y al sistema judicial; en otras ocasiones, han señalado que los agentes no cuentan con los medios tecnológicos necesarios para recabar pruebas de forma eficaz.