El cortejo fúnebre del exlíder supremo de Irán, Alí Jamenei, avanza por Teherán entre llamados de algunos iraníes a la venganza.
El ataúd de Jamenei, cubierto con una bandera, es trasladado en un camión junto con los de sus familiares que murieron el 28 de febrero, en un ataque aéreo ocurrido al inicio de la guerra lanzada por Israel y Estados Unidos.
Los féretros serán llevados por las calles de Teherán hasta el Aeropuerto Internacional de Mehrabad.
El vehículo avanza entre una multitud de dolientes vestidos de negro, que alargan las manos para tocar la reja. Algunos arrojan pañuelos y otros objetos para que los asistentes los pasen sobre el ataúd, una práctica común en Irán considerada una bendición.
Otros portan carteles en los que piden la muerte del presidente estadounidense Donald Trump y del primer ministro Benjamin Netanyahu. A lo largo del recorrido del cortejo fúnebre también se observa una efigie de Trump colgada de una horca.
“Hoy estamos aquí para el funeral de nuestro líder. Es un día muy duro”, dice la doliente Fatima Hassan. “No estamos aquí para despedirnos de él, estamos aquí por venganza. Y nos vengaremos”.






