El F-35 Lightning II figura entre los cazas más avanzados que han operado en cielos hostiles y está equipado para emplear una amplia variedad de sistemas de armas. También es el primer caza furtivo autorizado por Estados Unidos para transportar armas nucleares, con capacidad para alojar dos bombas nucleares tácticas B61 en sus bodegas internas de armamento. Además, dispone de seis puntos de anclaje externos, lo que le permite cargar distintas municiones bajo las alas.
Esa suele ser la imagen que muchas personas asocian con un caza armado. En películas como “Top Gun” o en fotografías de aeronaves como el F/A-18 Hornet, los misiles y las bombas aparecen visibles bajo las alas. El F-35, sin embargo, opera de una forma diferente. Aunque puede llevar armamento externo, normalmente lo guarda en el interior del fuselaje. La razón no es ocultar su carga a observadores curiosos, sino preservar una de sus características principales: su capacidad furtiva.
El F-35 prioriza sus bodegas internas para reducir su firma radar y conservar la furtividad, aunque puede usar puntos externos cuando la misión exige más carga de armamento.
Bodegas internas y reducción de la firma radar

Las bodegas internas reducen la sección radar equivalente (RCS) del avión y dificultan su detección por radar. A ello se suma otro factor: aunque misiles y cohetes están diseñados para moverse por el aire, también generan resistencia aerodinámica en la aeronave que los transporta. Al prescindir de cargas en los puntos externos, el F-35 no solo disminuye su RCS, sino que también reduce la resistencia al avance, lo que mejora su velocidad frente a otros cazas.
Aunque el F-22 Raptor es el caza con mayor capacidad furtiva, el F-35 incorporó lecciones aprendidas durante ese programa. Ambos modelos cuentan con bodegas internas de armamento de gran tamaño, pero limitar la carga a esos compartimentos y no usar puntos externos implica ciertas desventajas. Cada vez que se asigna una misión al F-35, el avión se configura con el armamento más adecuado para cumplirla, por lo que no siempre necesita despegar con la mayor cantidad posible de armas. Aun así, cuando se restringe únicamente a su bodega interna, transporta seis sistemas de armas menos que en otras configuraciones.

En una configuración de máxima furtividad, el F-35 tiene una capacidad de carga de 5.700 libras, limitada a sus bodegas internas. En ese esquema puede llevar hasta cuatro sistemas de armas en total, incluidas las bombas nucleares o convencionales ya mencionadas, cuatro misiles AIM-120 AMRAAM, o una combinación de dos AMRAAM y dos bombas. Esta configuración resulta adecuada para misiones furtivas, pero si se alcanza la superioridad aérea, el F-35 puede despegar con una carga de armamento mucho mayor.
Esa opción incrementa su RCS, aunque la aeronave mantiene características furtivas incluso con armas externas. Con los puntos de anclaje internos y externos cargados, el F-35 puede transportar 18.000 libras. En una configuración aire-aire, esa carga equivale a 14 AMRAAM y dos misiles AIM-9 Sidewinder. Como alternativa, puede llevar dos AMRAAM, dos Sidewinder y seis JDAM, además de distintas municiones adicionales en varias configuraciones de carga.






