La delegación estadounidense abandonó hoy la sala del Consejo de Seguridad de la ONU cuando los representantes de Francia tomaron la palabra durante una reunión sobre Ucrania. El gesto se produjo después de que París, uno de los aliados europeos más cercanos de Washington, cuestionara el historial de derechos humanos del Gobierno de Donald Trump.
La salida, inesperada, estuvo precedida por la oposición de Estados Unidos a conceder un segundo mandato de cuatro años al alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk. Su reelección recibió el viernes un respaldo abrumador, incluido el voto favorable de Francia: la Asamblea general la aprobó por 144 votos contra 10 y 13 abstenciones, mientras Washington figuró entre quienes votaron en contra.
El incidente evidencia el deterioro de la relación entre Trump y el presidente francés, Emmanuel Macron, además de las tensiones más amplias entre Estados Unidos y Europa. Entre ellas se encuentran las dudas sobre el compromiso del mandatario estadounidense con la OTAN, los eventuales cambios en el despliegue de tropas de Estados Unidos en territorio europeo y su intención de controlar Groenlandia, territorio perteneciente a Dinamarca, miembro de la alianza atlántica.
Trump también se ha quejado de que los países europeos, que no fueron consultados, no ayudaron a Estados Unidos durante la guerra de Irán. En este contexto, Macron ha asumido el liderazgo de los esfuerzos para reforzar las fuerzas armadas europeas y garantizar un paraguas nuclear, puesto que Francia es, junto con el Reino Unido, una de las dos potencias nucleares del continente.
Después de que los diplomáticos estadounidenses regresaran a la sala, el embajador adjunto de Estados Unidos, Dan Negrea, acusó a Francia de simular una “indignación moral” y de intentar dar lecciones al mundo sobre cualquier asunto, incluidos los derechos humanos.
Negrea afirmó que Estados Unidos ha respaldado a Francia en todos los conflictos en los que su “libertad ha estado en peligro” y que, por camaradería y respeto mutuo, había tolerado su afán de protagonismo. Sin embargo, advirtió que esa actitud llegó a su fin.
El desencadenante fue un mensaje difundido el viernes en redes sociales por la misión francesa ante la ONU en Ginebra, que criticó el rechazo de Washington a la renovación del mandato de Türk.
“Estados Unidos solía ser un faro de los derechos humanos. Ya no. Hoy en día se sitúa junto a Corea del Norte, Nicaragua, Mali y Rusia, aislado. Y el mundo ya no le escucha”, publicó la misión francesa.
En respuesta, el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, acusó a Francia a través de X de proteger en exceso a “algunos de los peores violadores de los derechos humanos” y de votar “por alguien que se ha dedicado a dar lecciones a democracias libres y soberanas como Estados Unidos, el Reino Unido e Israel, al mismo tiempo que se codea con los peores opresores del mundo”.






