Tras la declaración del presidente estadounidense Donald Trump de que la organización terrorista Hamás acordó deponer las armas, el “Consejo de la Paz” publicó hoy viernes el posible plan de desmilitarización y la forma en que este proceso se llevará a cabo en la práctica.
Según el plan, la desmilitarización concluirá mediante la aplicación de los artículos 7, 8 y 9 del acuerdo. Estos artículos abordan las armas de la policía, el armamento pesado, los túneles y los sitios de producción, así como el armamento personal. Al finalizar el proceso, que durará meses y no años, el único organismo que portará armas en la Franja de Gaza será el Comité Tecnócrata, bajo la estricta supervisión de la ISF –una fuerza operativa al mando del general estadounidense Jasper Jeffers–. Este punto es un elemento clave y crítico en el acuerdo. Su significado es claro: Hamás y el resto de las organizaciones ya no poseerán armamento.
Además, las armas que entreguen las organizaciones no permanecerán en sus manos. Dicho arsenal pasará al comité, que lo almacenará en un lugar fuera del alcance de Hamás y bajo la supervisión de la ISF. El texto oficial del documento define esta acción como “retirada de servicio”, de modo que el armamento pasará por un proceso para garantizar que no vuelva a tener un uso operativo en el futuro. Para confirmar que Hamás y la Yihad Islámica entreguen la totalidad de las armas, se establecerá un comité de vigilancia. Este comité supervisará la aplicación del acuerdo, y la ISF, bajo el mando del general Jeffers, verificará que el proceso concluya en su totalidad.

En este contexto, Hamás tiene la obligación de entregar las coordenadas de los túneles y de los sitios de producción. El principio acordado establece que todos los tipos de armas, infraestructuras y almacenes se retirarán del control de las organizaciones y se transferirán al comité. Este complejo proceso no se basa en la confianza entre las partes, sino en una reciprocidad absoluta en cada etapa. Israel no se retirará de la línea amarilla acordada antes de que Hamás entregue sus armas. Por otro lado, Hamás no entregará el armamento antes de que Israel cese los asesinatos selectivos y retome sus compromisos humanitarios respecto a los camiones de ayuda.
La primera acción que Hamás debe realizar es cesar de inmediato toda actividad militar. Esto incluye el fortalecimiento de sus fuerzas, el rearme y el reclutamiento. Al mismo tiempo, Israel debe cumplir con los entendimientos del acuerdo de los veinte puntos de Trump que firmó. El principio central que el presidente estadounidense estableció es que la retirada ocurrirá únicamente después de la desmilitarización.
Un alto funcionario señaló a Noticias 14 que, desde una perspectiva regional, esto representa un duro golpe también para Irán, país que intenta sabotear el acuerdo. Según indicó, esta es la primera vez en la historia que una organización terrorista yihadista llega a un acuerdo detallado para deponer las armas de forma voluntaria. Esta medida contradice toda la esencia de la guerra y el sacrificio hasta la muerte. Aunque la prueba principal será la implementación, el acuerdo en sí mismo se considera dramático y capaz de transformar la realidad.
En paralelo a los detalles del plan que el “Consejo de la Paz” publicó, la organización terrorista Hamás también emitió un comunicado oficial. En dicho documento se afirma que “el movimiento y las facciones palestinas abordaron con responsabilidad y positivismo el proceso de negociación y las propuestas de los mediadores para completar la implementación de la segunda fase del acuerdo de alto el fuego”. Según el comunicado de Hamás, esto se logró mediante un consenso nacional “que refleja un espíritu de colaboración y responsabilidad, derivado del compromiso de proteger a su pueblo y de preservar sus derechos nacionales”.

A diferencia de los detalles del plan de Trump, Hamás declaró que “el compromiso de la “ocupación” de detener las matanzas y de poner fin a su agresión” es una condición básica indispensable y el primer paso hacia la implementación. Asimismo, el grupo afirmó que la inclusión del tema del armamento pesado en el acuerdo se vinculó y se condicionó al cese absoluto de “todas las formas de agresión, la retirada de la Franja de Gaza, la entrada del comité administrativo, el despliegue de fuerzas internacionales de defensa, el desmantelamiento de pandillas y milicias armadas establecidas por la ocupación, la reconstrucción y la garantía del derecho a establecer un Estado palestino independiente”.
En cuanto a las críticas en Israel, el alto funcionario señaló que se trata de un acuerdo histórico donde una organización terrorista yihadista acepta desarmarse de manera voluntaria. Según sus palabras, la renuncia de Hamás a sus armas y al gobierno en Gaza abre una oportunidad para cambiar la realidad regional y para ampliar los Acuerdos de Abraham. Dichos acuerdos se encuentran parcialmente estancados a causa de la cuestión palestina. En conclusión, aclaró que, aunque la prueba principal será la implementación, la mera firma del documento de desmilitarización se considera un acontecimiento dramático y con el potencial de alterar la realidad.






