El fotógrafo gazatí Motaz Azaiza afirmó que grabó a rehenes israelíes mientras una multitud los golpeaba en Gaza el 7 de octubre de 2023, pero decidió no difundir las imágenes por temor a exponer a los palestinos que aparecían en escena. “Vi el vehículo de las Brigadas Al-Qassam, y había cautivos israelíes allí”, relató. “La gente salió, miró, golpeó, golpeó, y yo los seguí y filmé, pero no publiqué esos videos. ¿Por qué? Porque no quería arruinar la vida de las personas que fueron filmadas”.
Azaiza explicó los motivos de su decisión: “Entendí que Israel usaría esos videos para identificar a todas las personas que estaban allí y eliminarlas. No quería ser responsable, ni siquiera indirectamente, de la muerte de esas personas a cambio de algunos me gusta y vistas en línea”. En una entrevista con el periodista Ahmed Biqui en el pódcast Taqarrab, criticó a la cúpula de Hamás y la acusó de traer un desastre sobre la Franja de Gaza.
Aunque se declaró partidario de la resistencia armada palestina, sostuvo que debe tener límites: “Apoyo la resistencia armada, pero una que traiga resultados, o al menos me dé la sensación de que mi vida es valiosa a los ojos de la resistencia. ¿Por qué un palestino debería ser barato a los ojos de los propios palestinos? Estás haciendo que la gente odie la resistencia con tus propias manos”. También cuestionó los logros militares: “Desde el 7 de octubre hasta hoy, ¿muéstrame a un palestino que vive en Gaza y fue protegido por las armas de Hamás? Nadie en Gaza recibió protección contra esas armas”.
Azaiza reprochó a los dirigentes el rechazo a pactar un cese al fuego durante meses: “No estoy esperando dos años para juzgar si Hamás cometió errores. Veo el error frente a mis ojos, cuando la gente muere todos los días. Ahora hablan de un acuerdo para deponer las armas. Ya podías haberlo aceptado el 11 de octubre de 2023. ¿Por qué era tan importante que mataran a decenas de miles? ¿En qué mesa pusiste la cuestión palestina? Nos devolvió a la Edad Media. Hiciste que las mujeres de Gaza orinaran en un cubo de plástico. Esto no te molesta, pero lo que te molesta es si alguien te critica de repente”.
Acoso organizado contra periodistas y desgaste personal
Tras salir de la Franja cuatro meses después del inicio de la guerra para radicarse en Qatar, Azaiza relató la presión interna ejercida por Hamás a través de un grupo de WhatsApp administrado en el cruce de Rafah para coordinar ataques virtuales contra reporteros críticos. “Toman los detalles de una persona específica, publican su número de teléfono en el grupo e instruyen a los activistas en línea para atacarlo, maldecirlo y hacerle la vida miserable. Los fotógrafos de Gaza se acostumbraron a bajar sus cámaras cuando alguien dice algo malo sobre Hamás, porque cualquiera que muestre la realidad sufre persecución”.
Aseguró que sentía una diana en la espalda debido al control de los dirigentes. Pese a las charlas multitudinarias y su proyección pública internacional, manifestó un profundo vacío: “Ojalá tuviera la capacidad de dormir y no despertarme nunca, es un deseo genuino de morir. Hablo frente a miles de personas, asisto a ceremonias del Nobel y no puedo ser feliz. Vivo con un trauma constante”.
Concluyó con una reflexión sobre su vínculo con la región: “Gaza es el lugar más tóxico del mundo, lo amas, pero al mismo tiempo lo odias, te duele y te destruye. La realidad allí me obligó a cosas que nunca quise. El precio que pagamos para satisfacer a líderes a quienes no les importamos es inimaginable”.










