Ucrania acelera los preparativos para proteger su sistema energético antes de la próxima temporada de calefacción, ante la posibilidad de que Rusia lance una ofensiva capaz de someter al país a la prueba más difícil desde el comienzo de la invasión a gran escala.
Desde abril, el presidente Volodímir Zelenski insiste en que las instalaciones energéticas y el resto de la infraestructura crítica deben mantenerse plenamente operativas y disponer de una protección fiable durante los meses fríos.
La urgencia de esa tarea quedó reflejada el mes pasado, cuando Zelenski confirmó a Sergii Koretskyi como nuevo primer ministro de Ucrania. El mandatario afirmó entonces que el exdirector ejecutivo de la empresa estatal de gas Naftogaz contribuiría a proteger vidas “y a garantizar que superemos el invierno”.
Los preparativos coinciden con un aumento de los ataques rusos con misiles contra ciudades ucranianas. Esta intensificación probablemente responde a un intento de aprovechar la escasez de interceptores de misiles balísticos que afronta Kiev.
Al mismo tiempo, Ucrania ha mejorado sus capacidades con drones para elevar el costo de la guerra para Rusia y poner a prueba la determinación del presidente Vladímir Putin después de cuatro años y medio de conflicto.
Iryna Terekh, directora ejecutiva del fabricante ucraniano de drones Fire Point, considera que Kiev debe evaluar con realismo la amenaza de los próximos meses, en especial por la grave falta de sistemas de defensa antiaérea.
“Obviamente, se acerca el invierno; la temporada pasada resultó muy dura para Ucrania y para las grandes ciudades en general. Esta vez no será más fácil, e incluso es probable que resulte aún más difícil”, declaró Terekh a CNBC durante una videollamada.
Para interceptar los misiles balísticos rusos, Ucrania depende en gran medida del sistema estadounidense Patriot PAC-3. Empresas nacionales como Fire Point intentan desarrollar tecnología antimisiles propia, pero el tiempo disponible antes del invierno resulta insuficiente para completar un proyecto de esa complejidad.
“Nosotros intentamos comprimir en un par de años un programa cuyo desarrollo suele tardar entre veinte y treinta años, y esto no es algo que se pueda lograr en cuestión de tres meses antes del invierno”, explicó Terekh.
La continuidad del apoyo estadounidense tampoco está garantizada. Aunque el presidente Donald Trump se ha mostrado recientemente más dispuesto a respaldar a Ucrania, el 30 de julio declaró al Financial Times que todavía no había decidido si autorizaría al país a fabricar misiles interceptores tierra-aire Patriot, una de las peticiones más urgentes de Kiev.
Zelenski volvió a señalar la defensa antiaérea como una prioridad después del presunto empleo de un misil norcoreano por parte de Rusia en un ataque mortal contra la localidad de Radushne.
“Espero que todos nuestros socios, sobre todo los estadounidenses y también nuestros amigos en Europa, sientan que verdaderas vidas humanas dependen de su ayuda”, escribió el presidente ucraniano en las redes sociales el 30 de julio.
Además de reforzar la protección de sus instalaciones energéticas, Ucrania acumula reservas para mantener el suministro de electricidad y calefacción. Kiev también busca obtener más fondos de sus socios europeos y preparar un paquete específico de ayuda para el invierno, en particular mediante el programa de apoyo financiero de 90 000 millones de euros ($103 700 millones) de la Unión Europea.
Serhii Kuzan, presidente del Centro de Seguridad y Cooperación de Ucrania, con sede en Kiev, relacionó parte de los últimos cambios de personal impulsados por Zelenski con la necesidad de afrontar la temporada fría.
“En efecto, el gobierno ha sido reformado y revitalizado con el fin de reiniciar los procesos institucionales y mejorar la coordinación entre los distintos departamentos”, señaló Kuzan a CNBC por correo electrónico.
“De hecho, como argumentó el presidente Zelenski, la principal tarea del gabinete renovado consiste en garantizar que la infraestructura de energía y seguridad se encuentre plenamente preparada para el clima frío”, agregó.
No existe consenso sobre si la cuarta reorganización gubernamental ordenada por Zelenski desde el inicio de la invasión rusa a gran escala respondió realmente a los preparativos invernales. Kuzan recordó, sin embargo, que el presidente había advertido desde mayo que introduciría cambios de personal si la planificación no avanzaba con mayor rapidez e intensidad.
Kurt Volker, exembajador de Estados Unidos ante la OTAN, considera prácticamente seguro que Putin volverá a utilizar el invierno para intentar doblegar a Ucrania mediante la destrucción de su capacidad de generar electricidad y calefacción.
Volker, miembro del consejo asesor de DTEK, la mayor empresa energética privada de Ucrania, sostiene no obstante que Kiev se encuentra mejor preparada que el invierno pasado para resistir los ataques rusos con misiles balísticos.
“Putin se halla en un camino a largo plazo hacia la derrota. Él no puede seguir el ritmo de las pérdidas en el campo de batalla. En la actualidad, Ucrania elimina la capacidad de refinación y exportación de petróleo, lo cual agota el presupuesto del Kremlin”, afirmó a CNBC por correo electrónico.
“Putin luchará todo el tiempo que pueda sin poner en riesgo al Estado ruso, pero su capacidad para mantener esta postura se vuelve cada vez más limitada. Yo creo que él continuará su ofensiva durante el invierno, bajo la creencia de que esto puede beneficiar a Rusia;, pero considero que, para la primavera, Putin comenzará a enfrentar límites estrictos en su guerra de agresión y necesitará acceder a un alto el fuego”, añadió.
Los analistas interpretan los recientes ataques ucranianos contra centros logísticos importantes, entre ellos el gigante minorista Wildberries, de estilo similar a Amazon, como parte de una estrategia destinada a aumentar los costos de la guerra para las empresas rusas y obligar a Putin a negociar.
Terekh subrayó que, pese al desarrollo de sus propias capacidades, Ucrania todavía necesita la ayuda de sus aliados occidentales para resistir una nueva campaña rusa contra la infraestructura energética.
“Nosotros vemos que al mundo le gusta ayudar a los ganadores y no por un sentimiento de lástima, porque la compasión dura muy poco tiempo y luego alguien debe entender si la apuesta vale la pena”, afirmó.
“Sin importar cuán cínico pueda sonar esto, es lo que yo percibo como ucraniana. En definitiva, nosotros ya no somos la víctima desde un punto de vista psicológico, pero aún necesitamos apoyo y no podemos luchar por nuestra cuenta”, concluyó.





