Un chaleco protector que viajó alrededor de la Luna colocado sobre un maniquí durante la primera misión Artemis de la NASA podría disminuir de manera drástica la radiación recibida por los astronautas durante tormentas solares intensas, según sugiere un nuevo estudio.
Los resultados sobre esta protección contra la radiación fueron publicados el miércoles y se basan en el vuelo de Artemis I de 2022, en el que un maniquí femenino llevó el chaleco durante el recorrido lunar. Aquella misión inaugural no transportó personas y sirvió como preparación para el esperado regreso de seres humanos a las proximidades de la Luna en abril, mediante el sobrevuelo de una tripulación de cuatro integrantes.
Mientras la NASA avanza en sus planes para establecer una base lunar, la radiación continúa siendo una de las principales amenazas para los astronautas. El equipo de investigadores estadounidenses, alemanes e israelíes indicó en la revista Science Advances que este tipo de prendas podría proteger a las tripulaciones frente a tormentas solares e incluso permitirles salir de sus refugios cuando fuera necesario.
Una versión del chaleco ya había sido ensayada previamente en la Estación Espacial Internacional. No se incluyó en la Artemis II porque aquella fue una misión de solo diez días y disponía de espacio limitado, aunque podría incorporarse como equipaje de mano en futuros vuelos tripulados a la Luna.
El chaleco protege algunos de los órganos más vulnerables
El chaleco está concebido para utilizarse únicamente durante episodios solares de alta radiación capaces de provocar cáncer. Su diseño protege algunos de los órganos y tejidos humanos más vulnerables, entre ellos los pulmones, el estómago, la médula ósea, los senos y los ovarios. Se considera que las mujeres presentan una susceptibilidad especial al cáncer causado por la radiación.
Artemis I llevó dos maniquíes femeninos durante un viaje de ida y vuelta a la Luna que se prolongó casi un mes. Los modelos, llamados Zohar y Helga, eran de tamaño real y medían casi un metro (3 pies) desde la cabeza hasta la parte inferior del torso. Ambos permanecieron sujetos a los asientos destinados a pasajeros dentro de la cápsula Orion de la NASA.
Zohar llevaba el chaleco AstroRad de £57 (26 kilogramos), desarrollado conjuntamente por la empresa emergente estadounidense-israelí StemRad y Lockheed Martin. Ambas compañías habían probado anteriormente un prototipo en la estación espacial para comprobar su comodidad y funcionamiento. El diseño se inspiró en el equipo utilizado por grupos de respuesta ante desastres nucleares.
Helga, por su parte, realizó el vuelo sin protección. Al igual que Zohar, sin embargo, llevaba en su interior miles de sensores destinados a medir la radiación.
Jordan Houri, de StemRad y autor principal del estudio, describió la prueba como “el mayor experimento jamás realizado para determinar la exposición a la radiación de los astronautas más allá de la órbita terrestre baja”. La investigación recibió financiación de la NASA, el Centro Aeroespacial Alemán y la Agencia Espacial de Israel. Los viajeros espaciales que permanecen más cerca de la Tierra están expuestos a niveles mucho menores de radiación gracias a la protección de la atmósfera y del campo magnético terrestre.
El chaleco habría reducido hasta un 60 % la radiación
Durante Artemis I no se registraron grandes estallidos solares. Para estimar el rendimiento del chaleco en condiciones extremas, Houri y su equipo utilizaron las mediciones obtenidas mientras Orion atravesaba el cinturón interior de radiación de Van Allen y simularon eventos intensos de partículas solares comparables a los ocurridos en 1972 y 1989. Aquellos fenómenos llegaron a detonar minas marinas magnéticas y a provocar el colapso de una red eléctrica.
El estallido solar de 1972 ocurrió, por fortuna para la NASA, entre los dos alunizajes efectuados ese año, por lo que las tripulaciones de Apolo 16 y Apolo 17 evitaron una exposición a la radiación que podría haber resultado letal.
Según los nuevos hallazgos, el chaleco habría reducido en alrededor de un 60 % la dosis de radiación recibida por un astronauta durante una tormenta tan intensa como la de 1972. Ante un episodio comparable al de 1989, la reducción habría sido de casi un 40 %. Los científicos señalaron que esas cifras equivalen, respectivamente, a evitar 193 y 131 días de exposición a la radiación del espacio profundo.
Ninguna misión lunar del programa Apolo duró más de dos semanas, pero las futuras estancias en la base lunar prevista por la NASA podrían prolongarse durante semanas o incluso meses. Esa mayor permanencia incrementaría la posibilidad de que las tripulaciones tuvieran que afrontar una tormenta solar peligrosa. Los viajes a Marte serían todavía más largos, con duraciones de meses, años e incluso, posiblemente, vidas enteras si el director ejecutivo de SpaceX, Elon Musk, alcanza su objetivo de construir una ciudad en el planeta rojo.
Los investigadores quieren reducir todavía más el peso del chaleco
A partir de los datos recogidos, los investigadores trabajan para disminuir todavía más el peso del chaleco sin reducir su capacidad de protección. También estudian cómo fabricar barreras contra la radiación utilizando objetos que ya estén disponibles dentro de una nave espacial, una forma de reutilización que podría llegar a salvar la vida de los tripulantes.
Houri considera que no será necesario efectuar nuevas pruebas en el espacio profundo a corto plazo, ya que Zohar y Helga “nos proporcionaron un conjunto de datos excepcional por su tamaño y alta fidelidad”.
Actualmente, Zohar y su chaleco están expuestos en el Centro Espacial Kennedy de Florida, el mismo lugar desde el que comenzó su viaje hacia la Luna.






