El diario británico The Telegraph reveló que autoridades estadounidenses analizan sospechas sobre la llegada de fondos procedentes de una red relacionada con China a organizaciones que participaron en protestas propalestinas en Reino Unido.
De acuerdo con la información publicada por el medio, legisladores estadounidenses que examinan presuntas operaciones de apoyo encubierto de China a la organización izquierdista Code Pink han incluido sus actividades en territorio británico dentro de una investigación más amplia sobre posible injerencia extranjera. La organización ha impulsado la participación de activistas en importantes marchas propalestinas y ha convocado protestas frente al ministerio de Defensa británico y las sedes londinenses de una compañía fabricante de armas.
El foco de la investigación está puesto en Neville Roy Singham, empresario estadounidense multimillonario residente en Shanghái y esposo de Jodie Evans, una de las fundadoras de Code Pink. Un comité del Congreso de Estados Unidos ha señalado que la organización aparentaba estar “financiada e influenciada” por Singham y por el gobierno comunista chino. No obstante, esas afirmaciones continúan siendo acusaciones y sospechas que están bajo investigación, y no constituyen una prueba de que Pekín haya financiado directamente las protestas.
Según The Telegraph, una empresa británica relacionada con Code Pink recibió más de $250 000 entre 2020 y 2021 de entidades que se sospecha que forman parte de la red vinculada a Singham. En 2024, esa misma compañía obtuvo otros $94 950 procedentes de un fondo que, según el informe, también estaría relacionado con dicha red. El pago habría sido efectuado por “servicios de consultoría”.
Las dudas sobre las actividades de Singham ya habían sido planteadas anteriormente. En julio, CBS News informó que un gran jurado federal en Nueva York desarrollaba una investigación penal sobre él. Según ese reporte, el caso comenzó con acusaciones relacionadas con posibles infracciones de la Ley de Registro de Agentes Extranjeros de Estados Unidos y posteriormente incorporó asuntos fiscales y movimientos de dinero mediante organizaciones sin fines de lucro bajo su control.
El senador republicano Tom Cotton también había pedido al Departamento de Justicia estadounidense que investigara a Code Pink. En una carta enviada en noviembre de 2025, Cotton afirmó que la organización había recibido más de $1 400 000 desde 2017 de fuentes vinculadas a Singham. Según el senador, esa suma equivalía aproximadamente a una cuarta parte del financiamiento total de la organización durante ese periodo.
The Telegraph indicó además que la posición de Code Pink frente a China ha experimentado cambios con el tiempo. Aunque algunos miembros destacados de la organización criticaron en el pasado el historial de derechos humanos del país, en años recientes Code Pink ha advertido sobre los riesgos de una confrontación entre Estados Unidos y Pekín y ha cuestionado con dureza la política estadounidense hacia China.
Singham ha rechazado anteriormente las acusaciones de actuar en representación de China. Ha asegurado que no pertenece a ningún partido político, que no trabaja para ningún gobierno y que sus posturas responden a sus propias convicciones. Code Pink también ha negado recibir financiación del gobierno chino. Su cofundadora Medea Benjamin afirmó que la organización no recibe dinero del Partido Comunista Chino.
La investigación se produce mientras crece la preocupación en países occidentales por los posibles intentos de gobiernos extranjeros de aprovechar divisiones políticas y sociales para aumentar la polarización dentro de las democracias. Según The Telegraph, en Reino Unido han aumentado las demandas para revisar de manera exhaustiva la posible existencia de financiación o influencia extranjera en movimientos de protesta que operan en el país.






