Irán se prepara para solicitar su ingreso en el Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS, según anunció el jueves el gobernador de su banco central, Abdolnasser Hemmati. La iniciativa se produce mientras Teherán intenta fortalecer sus alianzas económicas después de casi seis meses de guerra contra Estados Unidos e Israel.
Los BRICS surgieron en 2006 con Brasil, Rusia, India y China como miembros fundadores, y Sudáfrica se incorporó al bloque en 2010. Desde entonces, la organización se ha ampliado para incluir, entre otros países, a Irán, Etiopía e Indonesia. Bielorrusia, Cuba y Nigeria figuran además entre las naciones asociadas.
Hemmati afirmó el jueves que Irán espera convertirse próximamente en miembro del banco de los BRICS. El gobernador del Banco Central iraní se encuentra actualmente fuera del país con vistas a la cumbre de la organización prevista para el próximo mes.
“Buscamos establecer una cooperación monetaria bilateral y trilateral con los Estados miembros”, manifestó Hemmati.
El Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) fue creado por países de los BRICS, entre ellos Brasil, India y Sudáfrica, con el objetivo de movilizar recursos para financiar proyectos de infraestructura y desarrollo sostenible en mercados emergentes y países en vías de desarrollo.
Un portavoz del NBD indicó, sin embargo, que la institución no podía confirmar la información sobre una eventual adhesión de Irán.
“La membresía del NBD está abierta a los integrantes de los BRICS. El ingreso al banco permite la participación tanto de países miembros prestatarios como no prestatarios”, afirmó el portavoz. “El NBD dio recientemente la bienvenida a Uzbekistán como su décimo país miembro, nación que se integró oficialmente a la institución el 5 de junio de 2026”.
Antes de convertirse oficialmente en miembro, Irán tendría que completar el procedimiento de adhesión establecido por el banco. Entre los actuales candidatos a incorporarse se encuentran Uruguay, Etiopía, Angola y Zimbabue.
La entrada en el NBD permitiría a la república islámica optar a financiación para proyectos relacionados con el transporte, el saneamiento, la infraestructura digital y el desarrollo urbano.
Las prolongadas sanciones contra Irán han limitado gravemente el acceso del país al capital internacional, especialmente al procedente de instituciones y mercados financieros occidentales. La guerra con Estados Unidos e Israel ha incrementado aún más la presión sobre la economía iraní, con un aumento de la inflación, una fuerte caída del crecimiento y el desplome de su moneda.
El presidente de Estados Unidos, que anteriormente calificó las políticas de los BRICS de “antiestadounidenses”, ha amenazado con imponer aranceles del 25 % a las importaciones procedentes de cualquier país que compre directa o indirectamente bienes o servicios iraníes.
China es el principal socio comercial de Irán, según los datos más recientes del Banco Mundial. De acuerdo con cifras de Kpler, en 2025 el país asiático adquirió más del 80 % de lo exportado por Irán.
Por ahora se desconoce si esa relación comercial ha cambiado desde el comienzo de la guerra entre Estados Unidos e Irán.









