Irán anunció el lunes que alcanzó con Omán un acuerdo sobre un plan para el tránsito de embarcaciones por el estrecho de Ormuz, ubicado entre ambos países. Las partes trabajaban entonces para cerrar los detalles de una declaración conjunta.
Esmail Baghaei, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, señaló ante la prensa en Teherán que “se ha alcanzado un entendimiento respecto al mapa de la ruta de tránsito”. Aunque no dio más detalles, informaciones conocidas con anterioridad apuntan a que el pacto permitiría reabrir el estrecho mediante una ruta de entrada próxima a Irán y otra de salida cercana a Omán. Durante el periodo de transición, los barcos podrían circular sin abonar tarifas ni peajes.
El control de esta importante vía marítima y el programa nuclear de Teherán mantienen a Irán y Estados Unidos en un punto muerto. Irán ha impuesto un cierre efectivo del estrecho, mientras Washington mantiene bloqueados los puertos iraníes. Estados Unidos ha tratado de lograr un acuerdo que considere aceptable para reabrir Ormuz antes de levantar ese bloqueo, por lo que todavía no está claro si el entendimiento anunciado entre Teherán y Mascate responderá a las expectativas estadounidenses.
Baghaei reconoció que las negociaciones con Omán han progresado lentamente, aunque aseguró que el objetivo sigue siendo formalizar todo lo acordado. “Pero teníamos previsto, y aún tenemos la intención de hacerlo, concretar el entendimiento en forma de un paquete completo: el mapa junto con una declaración conjunta”, afirmó.
El plazo de 60 días terminó sin un pacto entre Estados Unidos e Irán

El anuncio coincidió con el vencimiento del plazo de 60 días fijado en un memorándum de entendimiento suscrito en junio con el propósito de alcanzar un acuerdo para poner fin a la guerra. El periodo concluyó sin señales de un pacto entre Estados Unidos e Irán.
Israel no forma parte de ese memorándum, que quedó en gran medida sin efecto poco después de ser anunciado. Posteriormente, Irán retomó los ataques contra barcos a los que acusa de intentar atravesar el estrecho sin autorización, lo que desencadenó ataques de represalia por parte de Estados Unidos.
En una publicación difundida a primera hora de la mañana, el presidente estadounidense, Donald Trump, sostuvo que impedir que Irán obtenga un arma nuclear constituye la principal prioridad de su país. “El objetivo número uno es, y siempre será, que Irán no pueda tener, de ninguna forma o manera, un arma nuclear”, escribió en Truth Social.
La declaración pareció contradecir directamente lo dicho la semana pasada por el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, quien afirmó que la prioridad principal de Washington era reducir el precio de la gasolina para los ciudadanos estadounidenses y situó en segundo lugar evitar que Irán se convierta en una potencia nuclear.
Trump aseguró el año pasado que el bombardeo de junio de 2025 contra tres instalaciones iraníes dedicadas al enriquecimiento de uranio había “aniquilado” la capacidad nuclear de Irán y retrasado su programa durante varias décadas. No obstante, sigue sin conocerse con exactitud la magnitud de los daños.

Antes de esos ataques, Irán enriquecía uranio hasta el 60 %, de acuerdo con el Organismo Internacional de Energía Atómica. Ese nivel supera ampliamente el requerido para reactores civiles y se encuentra a poca distancia del 90 % necesario para producir un arma nuclear.
Varios informes indicaron que los bombardeos dejaron sepultados los 440 kilogramos (£970) de uranio altamente enriquecido almacenados en las instalaciones. Sin embargo, según trascendió, Israel considera que Irán consiguió trasladar parte de ese material a las instalaciones cercanas de la Montaña Pickaxe después de aquel conflicto.
La Montaña Pickaxe no fue alcanzada ni entonces ni durante la guerra más reciente, aunque Trump ha amenazado en repetidas ocasiones con bombardearla.
Irán culpa a Estados Unidos por la contaminación de las aguas del Golfo
En otro asunto, Baghaei responsabilizó el miércoles a las operaciones militares estadounidenses en la región de la contaminación de las aguas del Golfo, después de que se notificaran varios derrames de petróleo. “Este daño ambiental se deriva de la presencia militar estadounidense y de las guerras que ha librado en la región durante las últimas cinco décadas”, declaró. Añadió que “los daños causados al medio ambiente del golfo Pérsico y del mar de Omán no están vinculados únicamente a esta guerra”.
El portavoz reclamó además que Estados Unidos asuma su responsabilidad y estimó los perjuicios en “billones de dólares”.
La semana pasada, Irán ya había exigido indemnizaciones después de que una mancha de petróleo en el estrecho de Ormuz alcanzara la isla de Qeshm y afectara tanto a las playas como a un bosque de manglares de gran sensibilidad ecológica. En aquel momento, Baghaei mencionó pruebas preliminares que señalaban a “un granelero extranjero” como origen del vertido. Más tarde, las autoridades iraníes afirmaron que la contaminación había sido “limpiada por completo”.
Dos funcionarios del Kurdistán iraquí fueron atacados con drones

(Foto: AZAD LASHKARI/REUTERS)
Al mismo tiempo, dos funcionarios del norte de Irak fueron objeto de ataques con drones que, según el servicio antiterrorista regional, fueron lanzados desde la frontera con Irán. Uno de los aparatos tuvo como blanco la oficina del primer ministro del Kurdistán iraquí, Masrour Barzani, mientras el otro fue dirigido contra la residencia de un alto funcionario de la inteligencia regional, precisó ese organismo.
Los ataques no causaron víctimas y no se determinó de inmediato si los edificios sufrieron daños. Ningún grupo reivindicó inicialmente la responsabilidad.
Desde que comenzó la guerra entre Estados Unidos e Irán, Teherán y los grupos terroristas iraquíes respaldados por Irán han atacado habitualmente instalaciones militares y diplomáticas estadounidenses en Irak, además de bases pertenecientes a grupos disidentes kurdos iraníes exiliados. Sin embargo, el ataque directo del lunes contra dependencias del gobierno regional fue inusual.
Barzani denunció lo ocurrido mediante una publicación en X y lo definió como “una escalada peligrosa y una amenaza directa para la seguridad y la estabilidad de la región del Kurdistán”.
El episodio coincide con el inicio de la retirada de las fuerzas estadounidenses desplegadas actualmente en la región kurda de Irak. Washington y Bagdad acordaron como fecha límite el 30 de septiembre para poner fin a la presencia militar de Estados Unidos en el país.










