Una organización de seguridad de la comunidad judía pidió al Departamento de Policía de Nueva York reforzar la presencia de agentes en zonas con mayor riesgo de delitos de odio y utilizar herramientas de análisis de datos para anticipar posibles ataques, después de la agresión ocurrida el viernes por la noche en la Sinagoga Central de Manhattan.
La Iniciativa de Seguridad Comunitaria (CSI) inició conversaciones con el NYPD sobre el uso de minería de datos, mapas de focos delictivos y despliegues preventivos en puntos críticos, según explicó su director ejecutivo, Mitchell Silber. La organización también distribuyó entre las sinagogas un boletín con recomendaciones para reforzar la seguridad.
Silber reconoció, sin embargo, las dificultades para prevenir incidentes sin restringir el acceso a los lugares de culto. “Es difícil, porque se intenta lograr un equilibrio entre mantener las puertas abiertas al público para el culto y, a la vez, garantizar la seguridad de nuestro santuario”, declaró a la Agencia Telegráfica Judía (JTA).
El agresor entró sin despertar sospechas
El incidente ocurrió durante el servicio del viernes, cuando Larry Montes, de 46 años, ingresó en el santuario principal de la Sinagoga Central y comenzó a gritar insultos antisemitas. Posteriormente golpeó a un feligrés de 63 años y dio un cabezazo a un miembro del personal de seguridad que lo acompañaba hacia la salida.
Silber, que ha estado en contacto con los responsables de seguridad de la congregación, afirmó que Montes no despertó sospechas al entrar. “No hubo nada tan fuera de lugar que obligara a apartarlo, pero sí notaron que no era alguien conocido”, explicó. Según la CSI, la capacitación previa del equipo de seguridad permitió contener rápidamente la situación.
La rabina principal de la congregación, Angela Buchdahl, se encontraba fuera por un compromiso familiar. En una publicación en Instagram señaló que el director de seguridad “inmovilizó y escoltó de forma heroica” a Montes fuera de la sinagoga, aproximadamente un minuto después de que comenzara la interrupción del servicio.
Recomiendan combinar guardias con voluntarios de las congregaciones
Entre sus recomendaciones, la CSI también insta a las congregaciones a colaborar con el Servicio de Seguridad Comunitaria, una organización sin fines de lucro que capacita a feligreses para actuar como voluntarios de seguridad y detectar situaciones inusuales entre quienes ingresan a los templos.
“La Sinagoga Central no es Park East, Park East no es KJ, KJ no es la Congregación Beth Elohim; todas son muy diferentes, y por eso el hecho de contar con miembros de la sinagoga capacitados puede actuar en verdad como un multiplicador de fuerzas”, afirmó Silber.
La Red de Comunidades Seguras (SCN), otra organización judía de seguridad, también recomienda combinar guardias contratados con voluntarios familiarizados con sus propias congregaciones. Ante la proximidad de las Altas Fiestas, la organización ofrece seminarios sobre conciencia situacional y respuesta ante amenazas.
“Saber qué hacer ante un altercado, y mucho más ante un ataque físico, es una necesidad, no solo para nuestras organizaciones, sino para cada miembro de la comunidad”, afirmó Michael Masters, director nacional y director ejecutivo de la SCN.
Montes enfrenta varios cargos por delitos de odio
Montes fue arrestado en el lugar. Según la policía, enfrenta cuatro cargos de agresión como delito de odio, dos de agresión, daño a la propiedad como delito de odio, daño a la propiedad, interrupción de un servicio religioso, allanamiento como delito de odio, dos cargos de acoso agravado y dos de acoso. Tiene, además, tres arrestos previos en Nueva York por robo entre 2019 y 2023.
La fiscalía solicitó una fianza de $50 000 en efectivo, con un aval de $150 000, pero el juez la fijó en $10 000 en efectivo y un aval de $30 000. Su próxima comparecencia judicial está prevista para el 20 de agosto.
El episodio ocurre mientras los delitos de odio antisemitas registrados en Nueva York muestran un aumento del 8,5 % respecto de 2025, de acuerdo con datos disponibles hasta finales de julio. El debate sobre la seguridad de las sinagogas también se ha incrementado tras otros ataques, incluido el intento ocurrido en West Bloomfield, Míchigan, donde un hombre estrelló un camión cargado de fuegos artificiales contra una sinagoga.
El senador Chuck Schumer condenó lo sucedido. “Cuando los judíos estadounidenses dicen que se sienten inseguros, esta es la razón. El antisemitismo es real y aumenta cada día”, escribió.
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, afirmó estar “horrorizado por el ataque” y señaló que todos los neoyorquinos “deben poder practicar su religión sin miedo a la violencia”. El cónsul general de Israel en Nueva York, Ofir Akunis, responsabilizó, en cambio, al alcalde y calificó el episodio como “un resultado directo de la campaña sostenida de incitación del alcalde Mamdani”.
Aliados judíos de Mamdani señalaron que un perfil de Facebook aparentemente perteneciente a Montes había compartido publicaciones críticas con el alcalde. En esa cuenta también aparecen contenidos favorables a Israel, incluido un video de un comentarista de Prager U y varias imágenes de apoyo al país.
Una tía de Montes declaró al New York Post que su sobrino “tal vez no estaba en su sano juicio” y que había expresado deseos de convertirse al judaísmo. “Le dije que debía tener cuidado con eso porque esas cosas son sagradas; hay que tomarlas en serio”, dijo.
Michele Anenberg-Poma publicó posteriormente en Instagram una fotografía en la que mostraba heridas en el labio y el brazo y afirmó: “Soy la mujer que sufrió la agresión anoche en la Sinagoga Central”. Añadió: “No apagarán a golpes nuestra luz judía. No se quedarán ahí para causar daño a nuestra luz eterna”.










