El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está presionando a sus asesores para que organicen cuanto antes una reunión con el líder norcoreano, Kim Jong Un, incluso durante el próximo otoño, según funcionarios estadounidenses citados el martes por The Wall Street Journal.
De acuerdo con el informe, la iniciativa retomaría la estrategia diplomática impulsada por Trump durante su primer mandato con el objetivo de convencer a Pyongyang de abandonar su programa de armas nucleares. En privado, el mandatario ha analizado la posibilidad de reunirse con Kim durante un viaje previsto a Asia, posiblemente en noviembre, cuando está prevista la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Shenzhen, China.
Corea del Sur respalda la reanudación del diálogo entre Washington y Pyongyang como una vía para fortalecer la estabilidad regional. Sin embargo, analistas y funcionarios estadounidenses han advertido de que un eventual acuerdo considerado desfavorable podría deteriorar la relación de Estados Unidos con aliados estratégicos, entre ellos Seúl.
Un funcionario de la Casa Blanca indicó que Trump y Kim se reunirán cuando llegue el momento oportuno. Por su parte, la misión de Corea del Norte ante las Naciones Unidas no respondió de inmediato a las solicitudes de comentarios.
El año pasado, Trump también intentó concretar un encuentro con Kim durante un viaje por Asia. A bordo del Air Force One, pidió a los periodistas que “corrieran la voz” de que quería hablar con el líder norcoreano. Según funcionarios estadounidenses consultados por el Journal, Pyongyang comunicó en privado que veía con buenos ojos la propuesta, aunque el escaso tiempo disponible hizo inviable organizar la reunión.
Más tarde, Trump sostuvo que celebrar ese encuentro habría podido desviar la atención de las conversaciones que tenía previstas con el presidente chino, Xi Jinping, en Corea del Sur. Tras una reunión de 100 minutos con Xi, afirmó que aquello habría sido “quizás una falta de respeto”, y añadió: “Volvería, por respeto a Kim Jong Un”.
La información publicada por The Wall Street Journal apareció después de que Trump anunciara el domingo en Truth Social que había ordenado reducir de forma significativa los ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos y Corea del Sur. El presidente señaló que una de las razones de esa decisión era la “muy buena relación” que mantiene con Kim.
“Debido a mi excelente relación con Kim Jong Un, de Corea del Norte, no me agrada que Estados Unidos haya accedido hace tiempo a participar en ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur. Estos ejercicios no solo son costosos, ya que gran parte de estos costos son sufragados por Estados Unidos (¡como siempre!), sino que envían un mensaje totalmente inapropiado y hostil a un país que, desde que Donald J. Trump fue presidente, se ha mostrado respetuoso y sin amenazas”, escribió Trump en Truth Social.
“Por lo tanto, y dado que ya es demasiado tarde para cancelar, he dado instrucciones al secretario de Guerra, Pete Hegseth, para que reduzca sustancialmente los Ejercicios Militares Conjuntos. Aunque no guarda mucha relación (?), recientemente le pregunté al presidente de Corea del Sur si le gustaría unirse a nosotros en la desnuclearización de la República Islámica de Irán, y me respondió: ‘¡No, gracias!’”, añadió.
El lunes, Trump aseguró que Kim había respondido a su iniciativa diplomática. Cuando, en el Despacho Oval, le preguntaron por qué el líder norcoreano no había contestado, respondió: “¿Cómo saben que no ha respondido?”.
Consultado sobre si había existido algún contacto, respondió: “Pues sí, lo ha hecho”. Además, calificó ese intercambio como “muy positivo”, aunque evitó ofrecer más detalles.
El mandatario también destacó la relación que mantiene con Kim al afirmar: “Kim Jong Un siempre me ha tratado con gran respeto y nos hemos reunido en numerosas ocasiones, de hecho en dos ocasiones importantes, hemos hablado y pasado tiempo juntos. Yo lo entiendo. Él me entiende”.
Durante el primer mandato de Trump, ambos dirigentes mantuvieron tres reuniones de alto nivel: en Singapur, Hanói y cerca de la frontera con Corea. Aunque aquellas cumbres marcaron un hecho sin precedentes en la diplomacia entre ambos países, no produjeron un acuerdo concreto sobre el programa nuclear norcoreano. Después de ese proceso, Corea del Norte endureció su retórica, especialmente en 2024, y desde entonces ha llevado a cabo decenas de pruebas de misiles. Kim también ha mantenido una postura hostil hacia Corea del Sur y Estados Unidos.
En septiembre de 2025, Kim afirmó que conservaba “buenos recuerdos” de Trump, aunque reiteró que Corea del Norte “nunca renunciará a sus armas nucleares”.










