El comandante de la compañía intentó convencer a los soldados del Batallón Rotem de la Brigada Givati para que participaran en una operación en Gaza junto a una paramédica, pero ellos mantuvieron su negativa a subir al vehículo blindado Namer.
La operación era considerada importante y urgente. El rabino de la brigada también intervino y autorizó que los soldados la realizaran en presencia de la paramédica dadas esas circunstancias.
Las FDI señalaron que los militares destinados en Gaza habían recibido la orden de realizar durante la noche una actividad operativa que incluía una patrulla en un Namer. Las normas permiten que los soldados que mantienen un estilo de vida religioso sirvan en entornos separados por género, salvo en situaciones excepcionales.
Tres soldados se negaron inicialmente a subir al vehículo porque en él se encontraba la paramédica. Después se consultó al resto del pelotón y ninguno aceptó ocupar su lugar.
Los rabinos Tzvi Kostiner, responsable de la Yeshivá Mitzpe Ramón, y Shlomo Shushan, responsable de la Yeshivá Beit She’an, cuyos alumnos sirven en el pelotón, les indicaron que no subieran al vehículo.
La misión terminó cancelándose. Las FDI consideran lo ocurrido una negativa a obedecer órdenes, mantienen el caso bajo revisión y se espera que haya procedimientos disciplinarios y medidas de mando.
La Unión de Yeshivot de Hesder respaldó a los soldados y sostuvo que actuaron de acuerdo con la Orden de Servicio Conjunto. También defendió que no deberían ser castigados por mantener una conducta acorde con sus creencias religiosas.










