Israel estudia expulsar a funcionarios británicos del Centro Internacional de Apoyo a Gaza, dirigido por Estados Unidos, mientras aumentan las tensiones entre los gobiernos israelí y británico.
Durante las últimas semanas, el Gobierno israelí ha discutido la posibilidad de excluir al Reino Unido de esta sede multinacional, creada para supervisar el alto el fuego entre Israel y Hamás alcanzado con mediación estadounidense.
La decisión también podría afectar a representantes de otros países europeos. El martes, el ministro israelí de Asuntos Exteriores, Gideon Sa’ar, anunció la expulsión de los representantes de los Países Bajos del centro. La medida fue presentada como respuesta a una serie de acciones neerlandesas que calificó de “antiisraelíes”.
Las tensiones con Londres también están relacionadas con la ampliación del plan de asentamientos E1. El proyecto impediría la continuidad territorial entre importantes núcleos de población palestina.
El secretario de Estado para Asuntos Exteriores británico, Ed Miliband, describió la semana pasada el proyecto como “inaceptable y destructivo”. También indicó que su oficina preparaba un “conjunto exhaustivo de medidas”, entre ellas sanciones contra “quienes participen en la expansión ilegal de los asentamientos”.
Por otra parte, el primer ministro británico, Andy Burnham, se preparaba para anunciar una prohibición total de las importaciones procedentes de los asentamientos israelíes en Judea y Samaria como respuesta al plan E1.
Sa’ar rechazó las declaraciones de Miliband y las calificó de “condescendientes”. Además, acusó al Gobierno británico de contribuir “a una ola masiva de odio antisemita y ataques contra la comunidad judía británica” y de deteriorar las relaciones entre Israel y el Reino Unido.










