David Barnea, exjefe del Mossad, sostuvo que, a su juicio, no existe otra alternativa que aumentar la presión sobre Irán hasta que el actual régimen deje el poder.
Durante una ceremonia organizada por la Municipalidad de Jerusalén en su homenaje, Barnea afirmó que será necesario reforzar las acciones económicas, diplomáticas y operativas contra el régimen iraní hasta su caída.
Quien dirigió el Mossad durante cinco años y fue sucedido por Roman Gofman en junio, aseguró además que la población iraní desea el fin del régimen porque considera que solo así podrá tener una esperanza de cambio. También afirmó que Estados Unidos e Israel, junto con otros países occidentales, comparten ese objetivo.
Barnea agregó que los enfrentamientos con Irán durante el último año han dejado claro que el problema iraní no afecta únicamente a Israel.
Según indicó, cada vez más países entienden que, si esa situación no se resuelve, las consecuencias alcanzarán a todo el mundo, ya sea por misiles balísticos, terrorismo o el desarrollo de armas nucleares de destrucción masiva.










