Unos 2,6 millones de estudiantes y niños en edad preescolar regresan este martes a unas 28.000 instituciones educativas de todo Israel, en un inicio de curso marcado por la escasez de profesores y otros problemas estructurales del sistema.
Entre los alumnos que vuelven a las aulas hay unos 180.000 que comienzan primer grado.
“Comenzamos el curso escolar con un gran sentido de responsabilidad y una dirección clara: fortalecer el sentido de pertenencia y resiliencia de los estudiantes israelíes, profundizar su identidad, valores y herencia, al mismo tiempo que les proporcionamos los conocimientos y herramientas que les permitirán liderar y tener éxito en un mundo que cambia rápidamente”, declaró el ministro de Educación, Yoav Kish.
El comienzo de las clases coincide, sin embargo, con una persistente escasez de personal. La Oficina Central de Estadística estimó recientemente que unos 31.000 docentes imparten asignaturas para las que no cuentan con la cualificación correspondiente, mientras que el Ministerio de Educación sostiene que la falta efectiva de profesores se limita a varios cientos.
Un estudio reciente también mostró que los docentes israelíes obtienen resultados inferiores a los de sus homólogos de la OCDE en alfabetización, matemáticas y resolución de problemas. A ello se suma una baja valoración pública del sistema: en una encuesta de Channel 12, el 68% de los consultados calificó su funcionamiento como “malo”, frente al 25% que lo consideró bueno.
El regreso a las aulas tiene un significado particular en comunidades del norte y del sur afectadas por el ataque del 7 de octubre de 2023 y la guerra posterior. Muchos estudiantes volverán por primera vez a escuelas de sus localidades de origen después de haber sido desplazados y escolarizados temporalmente en otras partes del país mientras sus comunidades eran rehabilitadas.
El nuevo curso incorpora además educación financiera para los alumnos de noveno grado, con contenidos sobre consumo, inversiones y administración de presupuestos.
En Jerusalén, la policía reforzó la seguridad durante la apertura de una nueva escuela laica en el barrio de Kiryat Yovel, después de que extremistas haredíes protestaran frente al establecimiento la noche anterior.










