Israel está registrando una salida creciente de médicos y, según este editorial, debería reforzar las medidas para retenerlos y, al mismo tiempo, ampliar la captación de profesionales judíos del extranjero que consideren hacer aliyá.
Entre 2023 y 2025, 1.370 médicos israelíes permanecieron fuera del país durante más de un año, un aumento del 94 % frente al periodo equivalente de una década antes. No todos esos profesionales abandonan Israel de forma permanente, ya que algunos viajan por becas, investigación o formación especializada y después regresan.
Sin embargo, al descontar los retornos, Israel registró una pérdida neta de 509 médicos durante 2023 y 2024, unas cinco veces el promedio anual de la década anterior.
El editorial sostiene que el gobierno debería investigar por qué los médicos se marchan y mejorar las condiciones que pueden influir en esa decisión. Entre ellas menciona la presión laboral, las oportunidades de desarrollo profesional, la dotación de personal y la posibilidad de que los médicos jóvenes puedan construir una carrera estable dentro del país.
La segunda parte de la propuesta consiste en ampliar la captación de médicos del extranjero. Israel ya cuenta con el International Medical Aliyah Program, administrado por Nefesh B”Nefesh junto con los ministerios de Aliyá e Integración y de Salud, además de la Agencia Judía.
El objetivo del programa es facilitar la llegada de 2.000 médicos hasta 2029 mediante procesos más ágiles de reconocimiento profesional y apoyo para encontrar puestos de trabajo.
El editorial plantea ampliar y acelerar ese esfuerzo, reducir obstáculos innecesarios para reconocer títulos extranjeros, ampliar los programas de hebreo profesional y ayudar a los nuevos inmigrantes a encontrar plazas en hospitales y otros centros de salud.
También propone reforzar los incentivos para quienes estén dispuestos a trabajar en zonas con mayores carencias de personal, especialmente en el norte y el sur del país.
Como antecedente, recuerda que anteriores oleadas de inmigración, en particular desde la antigua Unión Soviética, llevaron a Israel miles de médicos, enfermeros, científicos, ingenieros y otros profesionales.
El texto cita además el aumento reciente de la aliyá desde Norteamérica. Más de 1.100 personas llegaron mediante Nefesh B”Nefesh solo en agosto, unas 2.700 desde comienzos de 2026, y la organización prevé superar las 4.000 antes de terminar el año. Entre ellas hay médicos y enfermeros.
El editorial insiste en que atraer médicos del extranjero no debe sustituir las medidas destinadas a evitar que los profesionales formados en Israel se marchen. La estrategia, sostiene, debe conseguir que el país sea atractivo tanto para quienes ya ejercen allí como para quienes podrían inmigrar.
También advierte que la aliyá no debe reducirse a una herramienta para cubrir vacantes laborales, ya que responde a decisiones personales, familiares, comunitarias e identitarias.
La conclusión del editorial es que la salida de médicos exige una estrategia doble: mejorar la retención de los profesionales israelíes y facilitar la incorporación de médicos judíos del extranjero.










