Un análisis de 1.559 artículos de The New York Times sobre la guerra de Gaza concluye que el diario presentó la guerra de una manera desfavorable para Israel. El trabajo examinó la cobertura publicada entre el 7 de octubre de 2023, fecha del ataque encabezado por Hamás contra Israel, y el 7 de junio de 2024.
Edieal Pinker, de la Escuela de Administración de Yale, sostiene que el periódico dio menos peso a las pérdidas sufridas por Israel después del ataque y redujo la presencia de la violencia palestina y del papel de Hamás al explicar la continuidad de la guerra.
Entre los patrones señalados figuran la omisión frecuente de bajas militares israelíes, de miembros de Hamás muertos y de episodios de violencia palestina posteriores al 7 de octubre. En cambio, el sufrimiento palestino apareció con mayor frecuencia en la cobertura analizada.
La investigación concluye que la responsabilidad por el desarrollo de la guerra quedó concentrada casi por completo en Israel. También señala que Israel aparecía como el único agresor y que los costos que se le atribuían eran principalmente la pérdida de apoyo internacional y de simpatía pública, mientras los palestinos eran descritos como víctimas pasivas sometidas de forma continua a ataques del ejército israelí.
El estudio ya había circulado en una versión anterior. Su versión final fue publicada en la revista académica Studies in Conflict & Terrorism después de pasar por revisión por pares. Pinker indicó que el contenido cambió poco respecto del informe inicial y destacó la validación asociada a esa publicación académica.
Las críticas sobre el tratamiento de la guerra por parte de The New York Times proceden de posiciones opuestas. Activistas favorables a Israel han acusado durante años al diario de mantener un sesgo contra Israel, mientras activistas propalestinos han denunciado lo que consideran una inclinación favorable a Israel.
Ante la versión inicial del estudio, The New York Times defendió su cobertura y afirmó que había informado sobre la guerra con más rigor que casi cualquier otro medio estadounidense y desde distintos ángulos. Un portavoz explicó que las decisiones sobre lenguaje, enfoque, relevancia y tono se toman con el objetivo de preservar la independencia editorial del periódico, y añadió que el diario acepta discrepancias de buena fe, pero no modificará su cobertura para respaldar posiciones ya establecidas.










