El gran rabino Ephraim Mirvis centró su mensaje para Rosh Hashaná 5787 en la incertidumbre y en la manera de afrontarla desde la vida judía.
Como punto de partida, recordó el caso del empresario Bryan Johnson, protagonista del documental de Netflix Don”t Die: The Man Who Wants to Live Forever. Johnson ha dedicado grandes recursos a intentar frenar e incluso revertir el envejecimiento mediante tratamientos médicos, disciplina extrema y experimentación científica. Este año, sin embargo, fue diagnosticado con gastritis autoinmune, una enfermedad incurable que afecta el revestimiento del estómago.
Mirvis utilizó ese caso para señalar que, pese a los avances científicos, existen límites al control humano. Relacionó esa idea con la búsqueda de certezas y citó al Rambam: “No hay alegría tan grande como la resolución de la duda”.
El rabino vinculó esa reflexión con la situación de la comunidad judía durante el último año, marcado por ataques contra sinagogas y en las calles, además del aumento del odio antijudío en redes sociales, universidades y otros ámbitos.
También abordó el término hebreo safek, “duda”, que relacionó con una raíz asociada a la idea de “suficiente”. A partir de ello, planteó que la duda puede impulsar la búsqueda de comprensión y perspectiva ante situaciones inciertas.
Mirvis sostuvo que la palabra “duda” no aparece en la Torá y vinculó esa ausencia con una de las ideas que atribuye a Rosh Hashaná: la presencia de Dios incluso en circunstancias difíciles. Como ejemplo, recordó las palabras del rey Avimélej a Abraham en la lectura de la festividad: “Dios está contigo en todo lo que haces”.
Según Mirvis, la vida de Abraham estuvo marcada por dificultades y pruebas, pero su confianza en Dios le permitió seguir adelante. Extendió esa idea a la experiencia judía contemporánea y afirmó que una vida significativa no exige la ausencia de dolor o incertidumbre.
El mensaje también cita el versículo recitado en las plegarias matutinas: “Muchas son las intenciones en el corazón humano, pero la voluntad de Dios prevalecerá”, cuyo último término hebreo es takum, “levántate”. Mirvis retomó una interpretación del rabino Shlomo Wolbe según la cual esa palabra funciona como una respuesta práctica frente a la parálisis producida por la incertidumbre.
El rabino concluyó llamando a mantener la identidad y los valores judíos incluso en momentos difíciles. Reconoció que no todas las preguntas tendrán respuesta ni todos los problemas solución, y expresó su deseo de que la comunidad afronte el nuevo año con confianza, fe y unidad. Junto con su esposa Valerie, deseó a sus lectores un año dulce, pleno, seguro y pacífico.










