Las cuatro principales agrupaciones de la oposición en Israel formalizaron acuerdos de votos excedentes. Esta estrategia busca maximizar la representación del bloque contrario a Benjamin Netanyahu en la próxima conformación de la Knéset.
El partido Yashar, liderado por Gadi Eisenkot, selló su alianza con la formación Demócratas de Yair Golan. Por su parte, Yisrael Beytenu, de Avigdor Liberman, hizo lo propio con B”Yachad, la lista conjunta que encabezan los exprimeros ministros Naftali Bennett y Yair Lapid.
El objetivo central de estos pactos es evitar el desperdicio de sufragios y potenciar la fuerza del bloque para sustituir a la administración actual, fuertemente cuestionada por los fallos de seguridad del 7 de octubre. A diferencia de las presiones para fusionar a los pequeños partidos que corren el riesgo de no alcanzar el umbral electoral del 3,25%, las facciones opositoras mantendrán su independencia. Cada una postulará sus propias listas y obtendrá sus propios escaños.
El sistema electoral israelí permite que las fuerzas políticas aliadas sumen sus votos sobrantes durante la asignación final de curules parlamentarias. Esta maniobra técnica incrementa significativamente las probabilidades de ganar representantes adicionales.
Actualmente, las encuestas sitúan a estas cuatro formaciones muy por encima del mínimo requerido. Los sondeos recientes otorgan a Yashar 25 escaños, superando al Likud por cuatro lugares. B”Yachad mantiene una proyección de 13 curules, los Demócratas alcanzarían 10 y Yisrael Beytenu lograría nueve. En conjunto, el bloque suma 57 puestos, aunque otros estudios de opinión pública ya los ubican en la mayoría de 61 escaños necesarios para conformar un nuevo gobierno.










