El debate sobre la financiación militar urgente en Israel ha desatado un fuerte choque político. Gadi Eisenkot acusa directamente al Ministerio de Finanzas de mentir y de poner los intereses políticos por encima de la seguridad nacional. Según su postura, es totalmente viable atender las necesidades inmediatas del ejército sin descuidar el tesoro público ni tener que reabrir el presupuesto a largas votaciones, una lección que el gobierno debió aprender tras los fallos del 7 de octubre.
Por su parte, Bezalel Smotrich califica estas acusaciones de ignorantes y divisivas. En su visión, quienes piden reconciliación no deberían expresarse con odio. La respuesta oficial incluye una invitación directa a Eisenkot para recibir una clase sobre el funcionamiento de la Ley de Presupuestos, los marcos fiscales y los procedimientos legales para ampliar los fondos. Este conocimiento, sugiere Smotrich de forma irónica, le será muy útil cuando pase a ser parte de la oposición tras las elecciones.
La disputa se cierra con un tono contrastante ante la llegada de Rosh Hashaná, donde se ofrecen perdones y deseos de un buen año nuevo, dejando en evidencia la profunda brecha entre ambas figuras.










