Oracle inició una nueva ronda de despidos al mismo tiempo que acelera su inversión en infraestructura destinada a la inteligencia artificial. Empleados de la compañía recibieron avisos sobre la eliminación de puestos dentro de una reorganización más amplia. Este ajuste se suma a la reducción de personal realizada durante el último año, periodo en el que la empresa recortó al menos 21.000 empleos, equivalentes a cerca del 13% de su plantilla.
La reducción de puestos no implica necesariamente que esas funciones hayan dejado de ser necesarias. Oracle atraviesa una fase de inversión intensa en IA y está modificando su estructura de gastos para adaptarla a ese escenario. En el último trimestre, sus gastos de capital alcanzaron los $28 500 000 000, frente a 8.500 millones en el mismo periodo del año anterior. Una parte importante de ese dinero se dirige a centros de datos y capacidad informática para clientes vinculados con la inteligencia artificial.
La expansión también ejerce presión sobre el flujo de caja. Para financiar el crecimiento de su infraestructura, Oracle necesita captar grandes cantidades de deuda y capital. A la vez, la compañía elevó en unos $700 000 000 el coste previsto de su programa de reestructuración, que incluye entre otros conceptos gastos relacionados con los despidos. La estimación total asciende ahora a unos $2 800 000 000.
El caso de Oracle refleja una tendencia del sector tecnológico: las empresas destinan grandes sumas a capacidad informática e infraestructura para IA mientras intentan reducir los gastos operativos y el tamaño de sus plantillas. Para Oracle, el reto consiste en que el crecimiento de sus negocios de nube e inteligencia artificial compense el volumen de inversión y el aumento de sus necesidades de financiación.










