Un programa aplicado en unidades neonatales de Israel utiliza pequeños corazones de tela impregnados con el olor de la madre para ayudar a calmar a bebés prematuros durante su permanencia en incubadoras.
La iniciativa, llamada “Lev shel Ima” (“Cerca del corazón”), comenzó en 2019 en el Centro Médico Meir, en Kfar Saba. La madre lleva uno de los corazones contra la piel para que absorba su olor, luego se sella en una bolsa y se coloca dentro de la incubadora. Otro corazón permanece junto al bebé y después se entrega a la madre con su olor.
El proyecto busca reducir el efecto de la separación física entre ambos. El olor materno se asocia con una disminución del estrés y con mayor estabilidad del ritmo cardíaco y otros signos vitales del recién nacido. El olor del bebé también puede elevar la oxitocina materna, aliviar la ansiedad por separación y favorecer la producción de leche.
Tal Strassman recurrió al programa después del nacimiento prematuro de su hija Dror, en marzo de 2025. La niña nació con poco más de 25 semanas de gestación, pesó 650 gramos y pasó 99 días en la unidad de cuidados intensivos neonatales del Centro Médico Meir.
Strassman llevó un corazón de tela contra la piel durante un día antes de que fuera colocado junto a su hija. Para ella, el objeto permitió mantener una forma de contacto con Dror durante una etapa en la que gran parte de la atención dependía del equipo médico.
El método se apoya en principios de cuidado del desarrollo promovidos por el Programa de Atención y Evaluación del Desarrollo Individualizado del Recién Nacido, conocido como NIDCAP. Este enfoque busca proteger el cerebro inmaduro del exceso de estímulos y aumentar la participación de los padres en el cuidado del bebé.
Los recién nacidos prematuros afrontan luces intensas, ruido, desinfectantes y otros estímulos dentro de la unidad neonatal. Adi Freund-Azaria, terapeuta ocupacional que impulsó el proyecto, señaló que el olfato había recibido menos atención que el contacto físico, la voz o la interacción visual, pese a que el bebé ya reconoce el olor materno por su exposición al líquido amniótico.
El uso de aromas familiares forma parte de distintos programas de atención neonatal en América del Norte, Europa, Australia e Israel. En julio, una segunda iniciativa “Cerca del corazón” comenzó a funcionar en el Centro Médico Hillel Yaffe, en Hadera.
Noa Temime, enfermera de cuidados intensivos neonatales y consultora de lactancia del Centro Médico Sourasky de Tel Aviv, destacó que el entorno de la incubadora debe limitar estímulos potencialmente molestos. Incluso el alcohol usado para desinfectar las manos puede quedar concentrado dentro del espacio cerrado si no se deja evaporar antes del contacto con el bebé.
Frente a ese entorno, el olor de la madre actúa como un estímulo familiar. El objetivo del programa es incorporar esa señal al cuidado neonatal y dar a los padres una participación más directa durante una etapa marcada por la separación física.










