La presión económica de Estados Unidos ha reducido los canales por los que el régimen iraní recibe dinero, aunque no los ha cerrado por completo. Teherán todavía obtiene fondos mediante bancos, casas de cambio, criptomonedas y otras vías, pero el volumen ya no basta para aliviar la situación del régimen.
Una evaluación de inteligencia occidental identifica a Turquía como el principal canal por el que entra dinero en Irán. Ese eje también sirve para transferencias hacia otros actores: en las últimas semanas, la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria intentó reactivar a Hamás y envió a través de Turquía sumas estimadas en decenas de millones de dólares a Hamás en ese país.
Este movimiento ocurre en medio de una campaña de mayor presión económica impulsada por el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump. Washington ha advertido que países, bancos y empresas que mantengan relaciones comerciales con Irán también podrían quedar sujetos al régimen de sanciones de Estados Unidos.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, presentó el mes pasado el inicio de una “ofensiva económica” contra la red financiera internacional de Irán, una iniciativa que el gobierno definió como el “día del juicio económico”. Bessent señaló que las entidades afectadas tendrían solo un período limitado para ajustar sus operaciones y advirtió sobre la rapidez del proceso: “Deben saber que esto avanzará muy rápido y que hablamos en serio”.
El Departamento del Tesoro también impuso amplias sanciones contra decenas de entidades y embarcaciones vinculadas con Irán. La presión coloca a Turquía ante una decisión compleja. El comercio bilateral con Irán alcanzó aproximadamente $5 500 000 000 en 2025, mientras que Irán suministra a Turquía cerca de 7.600 millones de metros cúbicos de gas al año, alrededor del 13% de sus importaciones totales. Una reducción de ese intercambio podría aumentar la carga sobre la economía turca y sus costos energéticos, un factor central en torno al canal financiero que ahora también sirve para transferir fondos a Hamás.










