El ministro de Cultura, Miki Zohar, solicitó al jefe del Shin Bet, David Zini, que investigue cómo diversos materiales llegaron a Yuval Abraham y Rachel Szor, responsables de la controvertida película NAZA. Días antes, Zohar había dicho que buscaría revocar la ciudadanía de los cineastas.
La producción reúne testimonios de 24 presuntos soldados israelíes de inteligencia que permanecen en el anonimato. En ellos se afirma que hubo “matanzas en masa a escala industrial” en Gaza y que Israel utilizó sistemas asistidos por inteligencia artificial para autorizar ataques en los que murieron numerosos civiles como daño colateral. Israel rechaza esas acusaciones y sostiene que ha hecho todo lo posible para evitar víctimas civiles.
En la carta enviada a Zini, Zohar pidió determinar si se hizo un uso ilegal de información confidencial o secreta. También solicitó esclarecer de dónde provenía el material, quién lo entregó y si participaron elementos enemigos.










