Yitzhak Goldknopf quiere que Moti Babchik continúe a su lado, pero con un papel más limitado que el que tuvo en los últimos años. La tensión entre ambos llegó hasta el punto de que Goldknopf consideró poner fin al trabajo de Babchik en su oficina.
El abogado Roni Paluch intervino en los últimos días y comenzó a preparar un nuevo acuerdo laboral. El objetivo es redefinir las funciones de cada uno y permitir que continúen juntos bajo una distribución de atribuciones más clara.
Goldknopf declaró que Babchik podrá trabajar bajo su autoridad como asistente principal, pero no como responsable del aparato político de Gur, función que, según Goldknopf, desempeñó durante los últimos años.
La guerra se agravó por la distribución de poder dentro de la oficina. Personas cercanas a Goldknopf temen que Babchik intente consolidarse como su sucesor en la representación de la comunidad en la Knéset. Babchik, por su parte, sostiene que personas de Gur intentaron apartarlo mediante una maniobra que calificó como un “intento de golpe” fallido.
Goldknopf cuenta con el respaldo del rabino principal de Gur para continuar su carrera política. Al mismo tiempo, personas familiarizadas con el asunto sostienen que Babchik conserva una posición importante dentro de la comunidad y continúa como una figura cercana al rabino.
A comienzos de mes, el entorno de Goldknopf sostuvo que Babchik había acumulado demasiado poder político y que actuaba con excesiva autonomía. La decisión sobre su posición quedó entonces en manos del rabino de Gur. Babchik respondió en ese momento que esa versión era “un completo disparate”.
Babchik ocupa el cargo formal de jefe de gabinete de Goldknopf y durante años mantuvo contactos con dirigentes del sistema político. Antes también fue colaborador cercano de Yaakov Litzman. Si el acuerdo que prepara Paluch se completa, ambos continuarán en la misma oficina, aunque con una nueva distribución del poder político.










