La historia del sirio Mohammed Zakhour es uno de los casos de desaparición más extraños. Zakhour, residente de la ciudad de Latakia, a orillas del Mediterráneo, pasó más de 13 años en un espacio de no más de un metro de ancho, detrás de una pared dentro de la casa de su abuelo. No era una prisión oficial, pero para él se convirtió en una prisión voluntaria donde se ocultó por miedo a ser arrestado bajo el régimen del expresidente sirio Bashar al-Assad, mientras sus hijos vivieron durante años creyendo que su padre simplemente había muerto.
Según el relato de Zakhour, la historia comenzó después de que los servicios de seguridad lo arrestaran dos veces durante los primeros años de la guerra civil siria. Tras quedar en libertad, contó que uno de sus familiares le advirtió que los servicios de seguridad volvían a buscarlo, por lo que decidió desaparecer en lugar de arriesgarse a un tercer arresto.
Zakhour no eligió un lugar lejos de su familia. Con ayuda de su esposa compró materiales de construcción y levantó dentro de la casa de su abuelo una pared que ocultaba un espacio muy estrecho. Desde entonces, la propia casa se convirtió en su escondite, mientras su esposa era la única persona que sabía que seguía vivo. Los informes señalan que ella le hacía llegar comida, agua, ropa y medicamentos a través de una pequeña abertura. Cuando enfermaba, le explicaba sus síntomas y ella iba al médico, describía su estado y regresaba con los medicamentos. Durante todos esos años no podía salir ni ver a su familia con normalidad.
Pero la parte más extraña de la historia se refiere a sus hijos. Su esposa les ocultó que su padre estaba detrás de la pared por temor a que alguno revelara el secreto por accidente. Con el paso de los años, los niños crecieron creyendo que su padre había muerto. Según los informes, un hermano de Zakhour que vive en Turquía incluso instaló una carpa de duelo por él, mientras el hombre seguía vivo a pocos metros de sus familiares.
Fuentes de prensa señalan que Zakhour escuchaba a sus hijos crecer al otro lado de la pared sin poder aparecer ante ellos. Cuenta que su hijo mayor era un niño cuando él se ocultó y ya era un joven adulto cuando salió de su escondite. Aquellos años no fueron solo una ausencia del mundo, sino también una ausencia de la vida de sus hijos, pese a encontrarse en la misma casa.
El final llegó el 8 de diciembre de 2024. Aquella madrugada, Zakhour oyó desde el exterior gritos de “Allahu akbar” y preguntó a su esposa qué ocurría. Cuando supo de la caída del régimen de Bashar al-Assad, comprendió que la razón que lo había llevado a esconderse durante todos aquellos años ya no existía y salió de su refugio después de más de 13 años.










