La investigación de las Fuerzas de Defensa de Israel sobre el puesto de Paga concluyó que la pérdida de esa posición fronteriza el 7 de octubre de 2023 permitió a los atacantes de Hamás avanzar hacia Be”eri. El puesto, situado al oeste de la comunidad y denominado formalmente “Magen Be”eri”, quedó bajo control de los asaltantes tras varias horas de combate.
Entre 60 y 80 miembros de Hamás participaron en el ataque contra Paga y una posición de tanques cercana. En la zona había entre 40 y 50 soldados. Murieron 18 militares y 22 resultaron heridos. Entre los muertos hubo 14 soldados de la Brigada Golani, tres de la 7.ª Brigada Blindada y el rastreador de la División de Gaza Muhammad el-Atrash. Los cuerpos de el-Atrash y del sargento Shay Levinson fueron llevados a la Franja de Gaza y posteriormente regresaron a Israel.
El informe determinó que las FDI “no cumplieron con su misión defensiva” y no evitaron que el área cayera en manos enemigas. Los investigadores vincularon esa pérdida con la infiltración en Be”eri y con la captura del propio puesto. En Be”eri murieron 101 civiles y 31 miembros de las fuerzas de seguridad. Además, 30 residentes y otros dos civiles fueron tomados como rehenes.
La investigación estuvo a cargo del coronel Ori Ron, agregado de defensa de Israel en Brasil, y recibió la aprobación del entonces jefe del Estado Mayor, el teniente general Herzi Halevi. El equipo visitó el lugar y revisó las fuentes de información disponibles. El examen se concentró en las conclusiones operativas del combate en Paga y no abordó de forma amplia la política militar previa respecto de Gaza y Hamás, asunto tratado en investigaciones separadas sobre inteligencia y defensa.
Uno de los hallazgos fue que la compañía desplegada en Paga no estaba preparada de forma adecuada para su misión, tanto por el equipo disponible como por la infraestructura defensiva. La posición estaba atendida por una compañía del 13.º Batallón de la Brigada Golani, un pelotón de tanques de la 7.ª Brigada Blindada y el rastreador el-Atrash.
Antes del 7 de octubre, las tropas del puesto se ocupaban sobre todo de los disturbios violentos organizados por Hamás junto a la valla fronteriza. Los investigadores concluyeron que esa rutina condicionó la preparación y los simulacros, que no respondían al escenario de un ataque sorpresa simultáneo en todo el sector.
El informe también señaló fallas en la coordinación entre las fuerzas terrestres y la Fuerza Aérea. Los ataques aéreos efectuados durante la batalla no alcanzaron la eficacia prevista por la falta de información completa y por problemas de comunicación con las tropas en tierra. La muerte de varios comandantes, incluido el responsable del puesto, afectó de forma sustancial la conducción del combate. El comandante de la compañía tampoco logró llegar a Paga porque los cruces y carreteras estaban bloqueados por los enfrentamientos.
El ataque comenzó en medio de la descarga inicial de cohetes de Hamás contra el sur de Israel, a las 6:29. Los atacantes atravesaron la valla y avanzaron hacia Paga. Las tropas del puesto se dirigieron a zonas protegidas, mientras los tanques de la posición adyacente avanzaron hacia la frontera para intentar bloquear el paso.
Entre las 6:41 y las 6:45, los tanques se enfrentaron a los atacantes que cruzaban la valla. Uno quedó fuera de servicio después de recibir una ojiva de RPG lanzada desde un dron de Hamás, aunque su tripulación mantuvo el combate cerca de una hora. Otro tanque, al mando de Shay Levinson y con Ariel Eliyahu, Ofir Testa e Ido Somech a bordo, mató a unos diez atacantes que cruzaban a pie y en vehículos.
A las 6:49 comenzó el fuego contra el puesto. Un soldado que estaba en la entrada, sin radio, advirtió el ataque y corrió a avisar a los demás. Esa alerta no llegó al equipo de morteros, que se preparaba para abrir fuego. A las 6:52, los comandantes ya sabían que vehículos con atacantes se aproximaban y ordenaron reforzar las posiciones defensivas.
A las 6:55, los primeros nueve atacantes entraron en Paga y se dividieron para atacar desde distintos puntos. Un minuto después, el tanque de Levinson recibió un misil antitanque. Levinson murió en el acto y su cuerpo fue llevado a Gaza. Eliyahu y Testa sufrieron heridas mortales. Somech, conductor del tanque, logró continuar la lucha, salió hacia el este y terminó en la zona del festival Nova. La presencia del tanque frenó por un corto periodo el avance de atacantes hacia el lugar.
A las 6:57 entraron otros nueve atacantes, que se dividieron en tres grupos y se dirigieron contra la posición de morteros. Los soldados de Golani mataron a unos cuatro de ellos. En ese choque murió un soldado y varios resultaron heridos, entre ellos el comandante de la unidad de morteros. Después entraron más atacantes, que mataron a dos soldados heridos que habían sido trasladados a zonas de protección.
Las tropas comenzaron a reforzar la defensa a las 7:00, solicitaron apoyo urgente y trataron de evacuar a los heridos. A las 7:13, los soldados combatieron en la parte norte del puesto. Los mandos informaron que algunos efectivos no tenían equipo completo y que las municiones comenzaban a escasear.
A las 7:43, un dron de la Fuerza Aérea atacó la zona norte del puesto para frenar a los atacantes. La acción tuvo un efecto limitado por la información incompleta y por la mala comunicación con las fuerzas terrestres. A las 7:49, un atacante fue detectado dentro de una posición defensiva en la retaguardia. Los soldados trataron de eliminarlo, pero recibieron granadas y fuego desde los alrededores. Un militar murió y otro sufrió heridas.
A las 8:34, el comandante del puesto ordenó reagrupar a las fuerzas que quedaban. A las 8:57, un transporte blindado evacuó a dos heridos. Más tarde, cuando un vehículo blindado ya dañado entró en la zona, un atacante colocó una carga explosiva en la puerta trasera. La explosión dañó la puerta y obligó a los soldados a retroceder.
A las 10:11, uno de los transportes blindados salió hacia el este para buscar municiones y su tripulación observó a unos 20 atacantes. El vehículo siguió su marcha porque carecía de munición suficiente para enfrentarlos. Hacia las 10:25, el comandante de Paga ordenó reunir a los efectivos restantes porque la posición era cada vez más difícil de defender. Dos minutos después, un helicóptero de la Fuerza Aérea atacó para intentar contener a los asaltantes.
Alrededor de las 10:35, el comandante del puesto y otro soldado combatieron en la garita de entrada y mataron a varios atacantes antes de morir. A las 11:00 se produjo otro intento de entrada por la zona de morteros. Entre las 11:30 y las 11:35, un dron israelí mató a varios atacantes y frenó temporalmente el asalto.
Seis soldados, bajo el mando de un sargento de pelotón, decidieron salir del puesto. A las 11:50 atravesaron la zona bajo fuego, respondieron a los disparos y mataron a un atacante. Entre las 12:00 y las 12:15 alcanzaron un transporte blindado situado en los huertos al este.
Los soldados que permanecieron en el comedor fortificado bloquearon los accesos y mantuvieron la defensa del edificio. A las 13:00, los atacantes utilizaron colchones y diésel para prender fuego a ambos lados del comedor e introdujeron humo por una abertura del sistema de aire acondicionado. El humo llenó el recinto, asfixió a los soldados y provocó pérdidas parciales de conocimiento.
Hacia las 13:10, un soldado salió del comedor y mató a dos atacantes. Tres minutos después, cinco soldados intentaron abandonar el edificio y combatir a quienes estaban fuera. Los cinco murieron. Un grupo numeroso esperaba en el exterior y abrió fuego cuando los soldados salieron. Después de ese enfrentamiento, los atacantes comenzaron a retirarse.
A las 13:19, un helicóptero disparó contra un vehículo de los atacantes dentro del puesto, pero no lo alcanzó. El vehículo salió del área. Las fuerzas de rescate y unidades adicionales llegaron entre las 16:20 y las 16:50, aseguraron la zona, localizaron a los soldados restantes y evacuaron a los heridos. Cuando entraron, ya no había atacantes dentro de Paga.
Esa misma noche, otra fuerza regresó para recuperar cuerpos. Durante el trayecto, un misil antitanque alcanzó el convoy, mató a un soldado e hirió a otro.
Los investigadores consideraron que la batalla reflejó un fallo sistémico en la preparación ante un ataque sorpresa de gran escala y en la defensa del sector. A la vez, el informe destacó acciones individuales de soldados y mandos subalternos durante una situación operativa que describió como extremadamente difícil.










