Colombia rompió sus relaciones diplomáticas con Irán, una decisión que entró en vigor el 19 de septiembre. El gobierno del presidente Abelardo de la Espriella atribuyó la medida a consideraciones de “seguridad nacional hemisférica” y precisó que los vínculos consulares con Teherán se mantendrán.
La administración colombiana acusa al gobierno iraní de mantener vínculos con “grupos narcoterroristas que amenazan la seguridad del país”, aunque no presentó pruebas de esa acusación. También criticó a Teherán por bloquear el tráfico en el estrecho de Ormuz y por atacar a otros países de Oriente Medio durante su guerra con Estados Unidos e Israel.
De la Espriella asumió la presidencia el 7 de agosto, después del gobierno de Gustavo Petro, y ha modificado las alianzas exteriores de Colombia con el respaldo del presidente estadounidense Donald Trump. Antes de asumir el cargo, también anunció que rompería relaciones con los gobiernos de Cuba y Nicaragua, aunque esa decisión todavía no se ha ejecutado.
Con esta ruptura, Colombia se suma a otros aliados de Washington en América Latina que han cortado vínculos con Irán.










