La revista estadounidense The Atlantic publicó este fin de semana una nueva investigación según la cual el entonces jefe de la inteligencia egipcia, Abbas Kamel, llegó en secreto a Israel 11 días antes de la masacre del 7 de octubre y advirtió que Hamás se preparaba para un ataque de gran magnitud. Sin embargo, según la propia investigación, Kamel no dio una fecha ni información específica sobre el ataque que finalmente se produjo. En Israel niegan tanto que la visita haya tenido lugar como que se haya transmitido esa advertencia.
Según el informe, el 26 de septiembre de 2023 aterrizó en el aeropuerto Ben Gurión un avión Cessna alquilado vinculado a la inteligencia egipcia. The Atlantic sostiene que Kamel viajaba a bordo y que llegó para una visita secreta y especialmente breve. Según los registros de la Autoridad de Aeropuertos de Israel en los que se basa la investigación, el avión permaneció en Israel solo 67 minutos antes de regresar a El Cairo. La revista añade que servicios independientes de seguimiento de vuelos también confirmaron la ruta.
La investigación se basa en fuentes israelíes, egipcias, árabes, estadounidenses y europeas que fueron informadas sobre la supuesta visita después de la masacre. Según esas fuentes, Kamel advirtió que Hamás parecía estar preparándose para un ataque importante y que el margen de tiempo para impedir un desastre se estaba cerrando. No obstante, no proporcionó una fecha ni información específica sobre la naturaleza del ataque. Tampoco se conoce la identidad de los altos funcionarios israelíes con quienes supuestamente se reunió.
Otro dato significativo de la investigación es la solución que Kamel habría propuesto: precisamente, concesiones económicas a Hamás. Según The Atlantic, el jefe de la inteligencia egipcia recomendó al Gobierno de Israel conceder facilidades económicas a la organización terrorista para evitar un enfrentamiento. Un exfuncionario israelí informado sobre la visita describió así el sentido del mensaje egipcio: si Israel no cambiaba de rumbo, Gaza podía “explotarles en la cara”.
En ese período, la tensión en la frontera con la Franja de Gaza iba en aumento. Hamás convocó protestas en el cruce de Erez e Israel cerró el paso a mediados de septiembre. Unos 18.000 habitantes de Gaza tenían entonces permisos de trabajo en Israel. En las conversaciones destinadas a reducir la tensión, Hamás exigió, entre otras cosas, más permisos de trabajo y la reanudación del acuerdo sobre el combustible financiado por Qatar. A finales de septiembre aceptó mantener a los manifestantes alejados de la valla. Israel, por su parte, reabrió el cruce de Erez, reanudó la entrada de equipo médico y anunció que estudiaría aumentar el número de permisos de trabajo.
Según The Atlantic, los mediadores dijeron posteriormente que quedó claro que Hamás había aprovechado las conversaciones para ganar tiempo mientras completaba sus planes de ataque. Documentos hallados después en la Franja indicaron que la organización había comenzado a planificar una operación de gran escala ya después del enfrentamiento de 2021. Incluso después de la supuesta visita, Egipto siguió advirtiendo sobre la situación hasta dos días antes de la masacre. Fuentes estadounidenses e israelíes dijeron a la revista que no está claro si del mensaje de Kamel podía entenderse que estaba anticipando el ataque sin precedentes que se produciría después.
Por otro lado, Tzachi Hanegbi, quien era jefe del Consejo de Seguridad Nacional en el momento de la masacre, rechazó ante The Atlantic la versión de la investigación y afirmó que Kamel no visitó Israel el 26 de septiembre y que Egipto no transmitió ninguna advertencia. La Oficina del primer ministro ya había negado después de la masacre que Netanyahu hubiera recibido una advertencia de Egipto, directa o indirectamente. Los portavoces de Netanyahu y del presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, no respondieron a las consultas de The Atlantic sobre la supuesta visita.










