Ezz al-Din al-Bikh estuvo detrás de dos planes de ataque atribuidos a Hamás en 2008, cuando era responsable de las “operaciones especiales” de su brazo militar en el norte de la Franja de Gaza. Ambos planes buscaban abrir la valla fronteriza, causar numerosas bajas y, en uno de los casos, capturar soldados israelíes.
El 22 de mayo, bajo una niebla intensa, se intentó introducir un camión cargado con cuatro toneladas de explosivos en el complejo de Erez. El plan contemplaba la detonación del vehículo y un asalto simultáneo contra las fuerzas de las FDI, con el propósito de matar a soldados y llevar cautivos a la Franja de Gaza.
Una falla operativa hizo que el camión explotara antes del momento previsto. Las fuerzas israelíes respondieron con fuego y frustraron el asalto. La Yihad Islámica Palestina y las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa asumieron públicamente la autoría, mientras que el texto de origen atribuye también participación a Hamás.
Unas dos semanas después, una célula de Hamás trató de abrir la valla en la zona de Netiv HaAsara, al norte del paso de Erez. El intento estuvo acompañado por un intenso lanzamiento de morteros y cohetes contra posiciones de las FDI, con el objetivo de fijar a las fuerzas y dificultar una respuesta contra la infiltración.
Para abrir la barrera, los atacantes emplearon un vehículo de ingeniería protegido con planchas de acero improvisadas frente al fuego de armas ligeras. Un puesto de observación de las FDI detectó el vehículo cuando avanzaba hacia la valla. Un tanque Merkava acudió al sector y lo destruyó con un proyectil antes de que pudiera entrar en territorio israelí.
El intento fue uno de los ataques más complejos que Hamás preparó en ese periodo, de acuerdo con el texto original. El plan combinaba fuego contra posiciones militares, ruptura física de la valla y entrada de combatientes para ejecutar una incursión con numerosas víctimas.
Al-Bikh acumuló experiencia operativa y de mando durante sus años de actividad. Su función y su posición lo convirtieron en una figura relevante para la reconstrucción de la capacidad militar de Hamás en el norte de Gaza, para la gestión de estructuras de inteligencia y para la preparación de ataques contra las fuerzas de seguridad.
El autor del texto considera que los planes de 2008 presentan similitudes con el ataque del 7 de octubre y vincula la experiencia de Al-Bikh con la capacidad posterior de Hamás para preparar operaciones complejas. También sostiene que su salida del alto mando tiene especial importancia ante las actuales intenciones de Hamás de ejecutar secuestros.
En esa valoración, los secuestros permitirían a Hamás obtener rehenes para presionar a Israel con el fin de detener los ataques contra sus mandos y retirar fuerzas. El autor defiende que Israel mantenga operaciones de inteligencia y de ataque contra distintos niveles de la organización en toda la Franja de Gaza, con el propósito de impedir esos planes.
El texto está firmado por el director del Instituto Misgav para la Seguridad Nacional y la Estrategia Sionista, quien fue jefe del Consejo de Seguridad Nacional de Israel y ocupó un cargo de alto nivel en el Shin Bet.










