El presidente Isaac Herzog afirmó que, tres años después del ataque del 7 de octubre, Israel mantiene el deber de investigar lo ocurrido y comprender cómo fue posible. Señaló que el paso del tiempo no elimina esa obligación.
Herzog sostuvo que la investigación debe realizarse con determinación, coraje y sin prejuicios. También dijo que ya existen lecciones que deben asumirse, entre ellas no ignorar advertencias ni señales preocupantes y examinar con atención lo que ocurre dentro de la propia sociedad israelí.
El presidente vinculó esa reflexión con la campaña electoral en curso y advirtió sobre señales de una división profunda y de disputas peligrosas. Afirmó que el desacuerdo y el debate sobre asuntos importantes son legítimos, pero recordó que quienes hoy discrepan vivirán en el mismo país mañana.
Herzog añadió que los hijos de quienes mantienen posiciones enfrentadas crecerán en Israel, deberán protegerlo juntos y participarán en la construcción de su futuro común.










