La soledad pasó a ocupar un lugar central entre las consultas recibidas por ERAN después de tres años de guerra. En el primer año representó alrededor del 28% de las llamadas y en el tercero llegó al 41%, hasta convertirse en el motivo más frecuente de contacto con el servicio. Los profesionales de la organización relacionaron ese cambio con la prolongación de la incertidumbre, la tensión dentro de las familias y la alteración de las rutinas sociales.
Desde el ataque del 7 de octubre de 2023, ERAN registró 928.911 contactos. De ellos, 774.604 fueron llamadas telefónicas y 154.307 llegaron por WhatsApp, chat, SMS y correo electrónico. La red que respondió a esas consultas está formada por 1.850 voluntarios capacitados con apoyo de profesionales de salud mental.
Durante los primeros meses, gran parte de las solicitudes de ayuda se concentró en trauma agudo, pánico y duelo. El volumen total de consultas alcanzó sus niveles más altos durante los dos primeros años y descendió ligeramente en el tercero, pero los datos de ERAN muestran que la angustia emocional continuó y que la soledad ganó peso entre los motivos de consulta.
El ataque que abrió este periodo dejó 1.200 muertos y 251 personas secuestradas y llevadas a Gaza. David Koren, director ejecutivo de ERAN, describió los tres años posteriores como una realidad dura y continua en la que las personas que piden ayuda afrontan dolor, pérdida, ansiedad, soledad, agotamiento o una combinación de varios de esos factores.
Las consultas de jóvenes aumentaron cada año

Los contactos de niños, adolescentes y adultos jóvenes de hasta 24 años crecieron de forma constante durante los tres años y terminaron por representar casi una cuarta parte del total recibido por ERAN. Dentro de ese grupo, la proporción de consultas que incluyó pensamientos, intenciones o acciones suicidas pasó del 2,6% en el primer año al 4,4% en el tercero.
En el conjunto de la población, la organización atendió 21.829 contactos relacionados con suicidio, alrededor del 2,35% de todas las consultas. La proporción fue del 2% durante el primer año, del 2,2% en el segundo y del 2,83% en el tercero.
ERAN advirtió que esas cifras solo expresan la proporción de contactos en los que apareció contenido suicida y que no permiten determinar cambios concretos en la conducta suicida real en Israel. Sus profesionales señalaron además que la angustia suicida depende de una combinación de factores de riesgo, circunstancias vitales y rasgos personales o sociales, y consideraron que el aumento sostenido desde el inicio de la guerra mantiene la necesidad de asistencia accesible a largo plazo.
Los soldados concentraron 160.000 contactos
ERAN respondió también a 160.000 llamadas de soldados en servicio activo y reservistas durante la guerra. Los hombres representaron el 60% de esos contactos. La soledad alcanzó el 41% de las consultas militares tanto en el segundo como en el tercer año.

Los profesionales del servicio indicaron que algunos soldados encuentran dificultades para pasar de experiencias militares intensas a la vida en casa, con episodios de aislamiento severo. Los reportes de abuso sexual y violencia entre miembros del servicio militar representaron el 5% de las consultas en el primer año, subieron al 10% en el segundo y bajaron al 8% en el tercero.
Otros motivos perdieron peso relativo. Las consultas sobre dolor psicológico, depresión y angustia mental aguda pasaron de un máximo del 26,6% en el primer año a cerca del 20% en cada uno de los dos siguientes. Las relacionadas con ansiedad, trauma y pérdida descendieron del 18,4% al 10,6% y después al 9,6%.
ERAN precisó que esa reducción porcentual no demuestra una disminución general de la angustia mental ni que el impacto de la guerra haya terminado. El cambio refleja una composición distinta de los problemas planteados a la línea de ayuda.
Entre los adultos de 35 a 44 años, un grupo que incluye a muchos padres y reservistas activos, el número de personas que buscó ayuda aumentó cada año. En el conjunto de las consultas de la población general, las mujeres representaron el 56%.
Shiri Daniels, directora profesional nacional de ERAN, pidió prestar atención a las personas que tienen dificultades incluso cuando la vida cotidiana parece haber recuperado cierta rutina. También recomendó preguntar de forma directa sobre el suicidio si existe preocupación y escuchar con atención para poder ofrecer ayuda antes de que la angustia se agrave.










