La exministra del Interior británica Suella Braverman advirtió que el antisemitismo en Reino Unido “no va a mejorar” y sostuvo que el país atraviesa una crisis “sistémica” de islamismo, a la que atribuye parte del deterioro de la seguridad de la comunidad judía. La dirigente de Reform UK considera que las próximas elecciones generales serán decisivas para cambiar esa situación.
Braverman describió problemas “sociales, culturales e institucionales” relacionados con el islamismo en las escuelas, la Policía y los partidos políticos. Responsabilizó a los sucesivos gobiernos de haber evitado enfrentarse al extremismo y acusó especialmente al Partido Conservador, al que perteneció hasta su incorporación a Reform UK en 2026. A su juicio, los catorce años de gobierno conservador agravaron el problema.
Como ejemplo de esa actitud, recordó que el exprimer ministro David Cameron invitó a un portavoz de la Hermandad Musulmana a la residencia oficial de Chequers. La exministra defiende la proscripción de esa organización y sostiene que la respuesta al islamismo no exige medidas complejas, sino voluntad política.
También cuestionó al actual gobierno laborista por su política hacia Israel. Criticó el reconocimiento de Palestina, el embargo de armas a Israel y la apertura de una vía de acogida para palestinos de Gaza. Según Braverman, esas decisiones responden a un cálculo electoral destinado a conservar el voto musulmán y a contener el avance del Partido Verde. Acusó al laborismo de adoptar una posición antiisraelí que, en su opinión, contribuye a la hostilidad contra los judíos británicos.
“Casi cada semana, hay más judíos que se preguntan seriamente si tienen un lugar en Reino Unido”, afirmó. Considera que el antisemitismo ya ha alcanzado niveles sin precedentes y que una nueva victoria laborista supondría más inmigración, inseguridad y hostilidad hacia la comunidad judía. Presentó a Reform UK como la única alternativa electoral capaz de desplazar al laborismo, pues descarta que los conservadores puedan volver al poder.
Braverman vinculó además la amenaza extremista con la inmigración irregular. Aseguró que, durante su etapa al frente del Ministerio del Interior, conoció información de seguridad que sitúa al islamismo en el 75 % de la carga de casos del servicio de inteligencia MI5. Advirtió de la posible entrada de agentes iraníes hostiles a través de las rutas migratorias irregulares y propuso reforzar las fronteras como primera medida para reducir los riesgos para la seguridad nacional.
Entre las propuestas que aplicaría si regresara al Ministerio del Interior mencionó la prohibición del burka, la poligamia y los matrimonios entre primos hermanos, así como la eliminación de los tribunales de la sharía. También pidió penas de prisión para predicadores islamistas extremistas y la deportación de aquellos que no tengan ciudadanía británica. Se mostró contraria al llamado musulmán a la oración en grandes espacios públicos y defendió que la identidad constitucional cristiana del Reino Unido debe ser compatible con la práctica de otras religiones.
La exministra rechazó las acusaciones de antisemitismo dirigidas contra miembros de Reform UK, incluido su líder, Nigel Farage. Aseguró que no respaldaría a un partido ni a un candidato a primer ministro si considerara que alberga posiciones antisemitas. Citó el apoyo a Israel de dirigentes como Richard Tice y Robert Jenrick, y recordó su propia visita al país después de los ataques del 7 de octubre de 2023.
En materia de política exterior, afirmó que un gobierno de Reform UK restablecería las relaciones diplomáticas con Israel. También reiteró su apoyo personal al reconocimiento de Jerusalén como capital israelí y al traslado de la embajada británica, aunque aclaró que no podía presentar esa postura como posición oficial del partido.
Respecto a un futuro Estado palestino, sostuvo que su reconocimiento no es viable en las circunstancias actuales. Lo condicionó al desarme de Hamás, al fin de la capacidad de atacar a Israel y a la existencia de una autoridad palestina legítima, con elecciones libres y garantías de que la ayuda internacional no se desviará para fines militares.










