Estados Unidos, Israel y el Líbano anunciaron este lunes, tras una reunión trilateral en Washington, que acordaron iniciar negociaciones directas entre Jerusalén y Beirut en fecha y lugar por definir. La declaración conjunta describe los encuentros como “conversaciones productivas orientadas a iniciar negociaciones directas”, lo que indica que la cita fue un paso preparatorio y no el arranque formal de las conversaciones de paz.
Washington felicitó a ambos países por lo que calificó de “hito histórico” y manifestó su apoyo a la continuación del proceso, así como a los planes de Beirut para restablecer el monopolio de la fuerza y poner fin a “la influencia abrumadora de Irán” en el país. EE. UU. expresó además su esperanza de que las conversaciones puedan ir más allá del alcance del acuerdo de alto el fuego de 2024, negociado por la administración Biden, que exigía el desarme y la retirada de Hezbolá del sur del Líbano, objetivos que en gran medida no se cumplieron.
La declaración también recoge el respaldo estadounidense al derecho de Israel a defenderse de los continuos ataques de la organización terrorista Hezbolá, y establece que cualquier alto el fuego en el Líbano debe derivar exclusivamente de las conversaciones entre Jerusalén y Beirut, sin vinculación a ninguna otra vía de negociación.
Irán había intentado incorporar al Líbano en el acuerdo de tregua que alcanzó con EE. UU., y aunque los mediadores pakistaníes señalaron que el cese al fuego de dos semanas vigente debía cubrir a Hezbolá, tanto Washington como Jerusalén rechazaron esos términos. Los combates entre Israel y la organización terrorista han continuado durante la semana transcurrida desde que entró en vigor la tregua con Irán.
Por su parte, el Líbano subrayó en la declaración la “urgente necesidad” de restablecer el acuerdo de noviembre de 2024, reclamó un alto el fuego y exigió medidas concretas para atender la grave crisis humanitaria derivada de la guerra en curso, con base en los principios de integridad territorial y plena soberanía estatal.
Israel, en tanto, expresó en la reunión su apoyo al “desarme de todos los grupos terroristas no estatales y al desmantelamiento de toda la infraestructura terrorista en el Líbano”, así como su compromiso de trabajar con el gobierno libanés para alcanzar ese objetivo.
Jerusalén también manifestó su disposición a “participar en negociaciones directas para resolver todos los asuntos pendientes y lograr una paz duradera que refuerce la seguridad, la estabilidad y la prosperidad en la región”, en lo que representa un giro respecto a semanas en que ignoró los llamamientos de Beirut a entablar conversaciones.