Israel y Reino Unido alcanzaron este jueves un acuerdo de última hora sobre el consulado británico en el Este de Jerusalén, justo cuando vencía el plazo impuesto por Israel para su cierre. La sede, establecida hace casi dos siglos, permanecerá abierta, aunque perderá su condición consular y reducirá considerablemente su plantilla.
El edificio pasará a identificarse como “Misión del Reino Unido, Jerusalén”. Siete diplomáticos permanecerán allí, mientras que otros 20 deberán salir de Israel, entre ellos el cónsul general. El inmueble seguirá bajo propiedad del Gobierno británico, pero ya no operará como consulado.
Este jueves, los empleados del consulado quitaron la placa con el nombre “Consulado general Británico” y otra señal de la sección consular. La bandera del Reino Unido permaneció izada sobre el edificio.
La sede se encuentra en Sheikh Jarrah, en el Este de Jerusalén, y abrió sus puertas en 1839, más de un siglo antes de la creación del Estado de Israel en 1948. Hasta este acuerdo, atendía las relaciones británicas con los palestinos de Jerusalén, Judea y Samaria y Gaza, además de prestar servicios consulares a la población palestina. La orden israelí no alcanza a la embajada del Reino Unido en Tel Aviv, encargada de las relaciones con el Gobierno de Israel.
Israel ordenó el cierre tras una nueva serie de sanciones británicas

La orden de cierre se había emitido el mes pasado y concedía 30 días para abandonar el consulado. Israel respondió así a las sanciones anunciadas por Londres contra los asentamientos israelíes en Judea y Samaria. El ultimátum expiró precisamente este jueves, fecha en la que ambos gobiernos comunicaron el acuerdo.
Las diferencias se habían agravado por otras decisiones británicas, entre ellas la prohibición de determinadas exportaciones de armas, la suspensión de un diálogo militar anual de alto nivel y las críticas directas a Israel en foros internacionales. El ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa”ar, vinculó las medidas contra el consulado a las decisiones que el Gobierno laborista británico ha adoptado desde su llegada al poder en julio de 2024.
“Establecimos un principio claro: no es posible actuar contra Israel sin que Israel tome las medidas adecuadas en respuesta”, declaró Sa”ar. Y añadió: “No queríamos llegar a este punto, pero las acciones del Gobierno Laborista del Reino Unido nos trajeron aquí”.
Las contramedidas israelíes también han obligado al Reino Unido a retirar a decenas de diplomáticos y militares. Entre ellos figuran 12 integrantes del Centro Internacional de Apoyo a Gaza, situado en Kiryat Gat, y otros británicos que participaban en la formación de agentes policiales de la Autoridad Palestina en Judea y Samaria.
Un diplomático israelí defendió esas decisiones como medidas “muy específicas y muy lógicas”. Sostuvo que la presencia diplomática británica se había utilizado para atacar a Israel y calificó las restricciones de “una respuesta diplomática lógica y mesurada a un torrente de movimientos unilaterales y antiisraelíes”. Francia y Canadá también se sumaron a las sanciones contra los asentamientos, pero Israel no adoptó medidas equivalentes contra esos dos países.
Londres rechaza el derecho de Israel a cerrar su sede

El secretario británico de Exteriores, Ed Miliband, rechazó que las autoridades israelíes tengan facultades legales para clausurar el consulado. “Hemos sido claros en que no aceptamos que el gobierno de Israel tenga el derecho legal de cerrar el Consulado general británico en Jerusalén”, afirmó.
Miliband confirmó que las conversaciones permitieron conservar el inmueble en funcionamiento con su nueva denominación. “Nuestro edificio del Consulado general no cerrará y se conocerá como la Misión del Reino Unido, Jerusalén a partir de hoy”, declaró. Aseguró además que el personal mantendrá sus servicios y el trabajo británico con los palestinos.
Durante las últimas semanas, Londres retiró a parte de sus empleados y a sus familias, ante la posibilidad de que no se alcanzara un acuerdo. Miliband explicó que, sin garantías israelíes, su Gobierno no podía asegurar la protección del personal ni de las instalaciones. Tras el entendimiento de este jueves, señaló que la nueva misión procurará ampliar su presencia.
Por el momento, el Reino Unido no responderá con expulsiones ni otras medidas recíprocas mientras continúen las conversaciones. Antes del acuerdo había circulado la posibilidad de que Londres expulsara a 27 diplomáticos de la embajada israelí, en respuesta a la salida de un número similar de funcionarios británicos. Ynet había planteado esa advertencia el lunes en una información sin fuentes identificadas.

Israel había mantenido su exigencia de clausurar el consulado pese a los intentos británicos por conservarlo. La semana pasada, Londres incluso envió a Israel a su principal asesor de seguridad nacional para tratar la cuestión.
A pesar del enfrentamiento, ambos países mantienen vínculos estrechos en economía, seguridad e inteligencia. Las relaciones, sin embargo, se han deteriorado durante los últimos tres años. En ese periodo, Londres ha criticado repetidamente a Israel por sus acciones en la guerra de Gaza y por los enfrentamientos en Judea y Samaria. El Gobierno de Benjamin Netanyahu, que afronta elecciones este mes, ha acusado al Partido Laborista británico de mantener una actitud hostil hacia Israel.
Israel capturó Jerusalén Este durante la Guerra de los Seis Días de 1967 y posteriormente la anexionó, aunque la mayoría de los países no reconoce esa anexión. Naciones Unidas y numerosos Estados consideran ilegales los asentamientos israelíes en Judea y Samaria conforme al derecho internacional. Israel rechaza esa interpretación y define Judea y Samaria como “territorio en disputa”.










