Estados Unidos, que había planteado el despliegue de 20.000 efectivos internacionales de mantenimiento de la paz para garantizar la seguridad de Gaza en la etapa posterior a la guerra, enfrenta ahora obstáculos incluso para enviar una delegación reducida de entre 10 y 20 soldados, informó The Wall Street Journal.
Según el Journal, que citó a un funcionario militar estadounidense y a otras personas familiarizadas con los planes, el contingente de soldados marroquíes debía llegar en junio, aunque su destino era una base en el sur de Israel y no el territorio de Gaza.
El calendario para ese despliegue en Israel ha quedado ahora indefinido y se ha desplazado hacia algún momento de los próximos meses. El retraso es una nueva muestra de las dificultades que ha encontrado la Junta de Paz, controlada por Estados Unidos, para avanzar en los esfuerzos de reconstrucción de Gaza.
Funcionarios estadounidenses habían sostenido en diciembre que la Fuerza Internacional de Estabilización empezaría a desplegarse a comienzos de 2026, pero esa previsión tampoco se cumplió. La atención se desplazó después hacia la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
Durante ese conflicto, Indonesia, uno de los cinco países que se habían comprometido a aportar tropas a la Fuerza Internacional de Estabilización, anunció que dejaba en suspenso su ofrecimiento debido a la inestabilidad regional.
Los otros cuatro países —Albania, Kazajistán, Kosovo y Marruecos— mantienen su compromiso de enviar tropas. Sin embargo, el Gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu ha mostrado una disposición cada vez menor a cooperar con la Junta de Paz conforme se acercan las elecciones de octubre en Israel. Además, ha retrasado la aprobación de los acuerdos necesarios para establecer garantías jurídicas para el personal militar extranjero desplegado en el exterior.
De acuerdo con el Journal, las tropas de la Fuerza Internacional de Estabilización tendrán dos bases: un centro logístico casi terminado en el lado israelí del cruce fronterizo de Kerem Shalom y una instalación dentro de Gaza, que aún no ha sido construida. Ambos lugares están diseñados para albergar a unos 5.500 integrantes de la fuerza.
La pequeña delegación marroquí se establecerá primero en el centro ubicado en Israel y, en una etapa inicial, tendrá asignadas operaciones de tipo expedicionario dentro de Gaza, como el reconocimiento de rutas, indicó el Journal.
La Junta de Paz también pretende que el primer contingente de la Fuerza Internacional de Estabilización contribuya a asegurar una zona humanitaria piloto prevista sobre las ruinas de la ciudad de Rafah, en el sur de Gaza. No obstante, entre 10 y 20 soldados serían claramente insuficientes para esa tarea, ya que el enclave financiado por Emiratos Árabes Unidos está concebido para atender a decenas de miles de palestinos.
La construcción del complejo ni siquiera ha empezado, después de que un equipo de topógrafos gazatíes no pudiera acceder a la zona por el bloqueo de operativos de Hamás en un puesto de control.
