Israel impuso sanciones a Coral Oil, una compañía de combustibles registrada en el Reino Unido y de propiedad libanesa, tras determinar que suministró aproximadamente 130.000 litros de diésel y gasolina a Al-Amana, una empresa perteneciente a Hezbolá. La medida fue adoptada por la Oficina Nacional de Lucha contra la Financiación del Terrorismo (NBCTF), dependiente del Ministerio de Defensa, y lleva la firma del ministro Israel Katz.
Al-Amana estaba identificada por las autoridades israelíes desde 2020 como organización terrorista, por decisión del ministro de Defensa de aquel momento. El nuevo procedimiento no se dirige únicamente contra una entidad controlada por Hezbolá, sino contra uno de sus proveedores comerciales. El ministerio de Defensa sostiene que esa relación permitió poner recursos esenciales a disposición de la organización.
El combustible constituye un insumo para distintas actividades militares y logísticas de Hezbolá. El diésel y la gasolina sirven para trasladar armas y equipos militares, alimentar generadores, mantener infraestructura y sostener instalaciones subterráneas. Por ello, las autoridades israelíes consideran que los suministros realizados por Coral Oil podían contribuir a conservar la capacidad operativa de Hezbolá y respaldar sus ataques contra Israel, aunque se trate de mercancías de uso comercial legítimo.
La investigación también examinó quién controla Coral Oil. Pese a su inscripción en el Reino Unido, la empresa opera a través de su sucursal libanesa y pertenece a A. Yamin Group S.A.L. (Holding), con sede en el Líbano. Los documentos societarios la vinculan con una red empresarial relacionada con la familia Yamin, que participa en los sectores de los combustibles y el comercio internacional.
Tres hermanos ocupan cargos de dirección en Coral Oil desde enero de 2017. Oscar Yamin figura como presidente y director ejecutivo del grupo, Antonio Yamin tiene a su cargo la estrategia financiera y Edgar Yamin supervisa las operaciones y las relaciones con los proveedores. El ministerio de Defensa identifica a la familia como un componente central de la estructura empresarial investigada.
La propiedad directa de Coral Oil cambió en noviembre de 2025. Hasta entonces correspondía a Fortuna, una compañía registrada en la isla de Man, mientras A. Yamin Group era la matriz última. Desde aquella modificación, la titularidad directa pasó a A. Yamin Group S.A.L. (Holding), la sociedad libanesa. Las conexiones comerciales del conjunto, de acuerdo con la documentación citada por el ministerio, alcanzan valores de cientos de millones de dólares.
El ministerio de Defensa presenta el caso como parte de una campaña de la NBCTF y los organismos de seguridad para interrumpir las fuentes de financiación y abastecimiento de Hezbolá. La estrategia incluye empresas vinculadas directamente con la organización y proveedores externos cuyas operaciones le permiten obtener materiales o servicios necesarios para sus actividades.
Las autoridades israelíes consideran que el suministro a Al-Amana muestra cómo las relaciones comerciales entre compañías de distintos países pueden incorporarse a la cadena logística de Hezbolá. Con las sanciones a Coral Oil, Israel busca cortar la conexión entre esos negocios y los recursos que la organización utiliza para mantener sus operaciones contra el país.










