El presidente de la Knéset, Amir Ohana, no ha convocado una sesión especial durante el receso parlamentario solicitada por 25 diputados. Su oficina explicó que la petición no cumple el reglamento porque fue presentada por el ministro de Comunicaciones, Shlomo Karhi, y porque seis de las 25 firmas pertenecen a ministros.
La oficina de Ohana indicó que una solicitud de este tipo debe ser presentada por un diputado que no sea ministro y debe incluir 25 firmas de parlamentarios que tampoco sean ministros ni viceministros. Añadió que Karhi ya fue informado de que puede corregir la petición y volver a presentarla conforme a las reglas.
Los diputados buscan someter a votación una declaración de principio según la cual el Tribunal Supremo no tiene autoridad para anular, congelar o retrasar la entrada en vigor de leyes aprobadas por la Knéset. La propuesta no se limita a una ley concreta y abarcaría cualquier caso en el que el tribunal anule una norma o suspenda su aplicación mediante una orden provisional.
La disputa adquirió mayor relevancia después de que la fiscal general pidiera al Tribunal Supremo suspender por completo la ley de radiodifusión hasta que se resuelvan las peticiones presentadas contra ella. En la respuesta del Estado se sostuvo que el proceso legislativo acumuló defectos “excepcionales y extremos” y que las posibilidades de que prosperen las peticiones son “muy altas”.
Mientras la solicitud no sea corregida, la sesión especial no será convocada y la propuesta sobre los límites de la intervención del Tribunal Supremo en las leyes de la Knéset no llegará a votación.










