Avi Gil despertó a Benjamín Netanyahu a las 06:29 del 7 de octubre, cuando comenzaba el ataque de Hamás. Sin embargo, el entonces secretario militar del primer ministro no le habría transmitido en esa conversación las alertas de inteligencia que había recibido durante la madrugada. Esos datos solo llegaron a Netanyahu a las 06:44, un cuarto de hora después del inicio de la ofensiva.
Las primeras señales se remontaban a las 03:55. Gil recibió un mensaje en el chat operativo de la secretaría militar sobre actividad inusual en la Franja de Gaza. El aviso mencionaba la activación de tarjetas SIM y el descenso de altos cargos de Hamás a los túneles. Aunque estos indicios podían apuntar a preparativos fuera de lo habitual, Gil no los comunicó al primer ministro ni lo despertó.
A las 06:15, el Servicio de Seguridad general (Shin Bet) remitió a Gil una advertencia específica sobre un ataque próximo. Faltaban catorce minutos para el comienzo de la ofensiva. La nueva alerta era más concreta que las señales de horas anteriores, pero Netanyahu tampoco fue avisado en ese momento.
Ya iniciado el ataque, Gil se refirió a la situación en un grupo reducido de WhatsApp de la secretaría militar. Otro integrante respondió que lo ocurrido guardaba relación con información transmitida varias horas antes. Ese intercambio deja sin aclarar a quién se había hecho llegar dicha información durante la noche y por qué no llegó al primer ministro.
Entre el primer aviso y la transmisión de los datos a Netanyahu transcurrieron casi tres horas. Esta secuencia se conoce a dos semanas y media de las elecciones en Israel, mientras Gil participa en una campaña política contra Netanyahu. Una de las piezas de esa campaña lleva por título “La conversación con el hombre que despertó al primer ministro a las 06:29”.
La hora en que Gil despertó a Netanyahu está identificada, pero quedan pendientes las razones por las que no lo hizo antes y los criterios que determinaron el retraso en comunicar las alertas de inteligencia.










