Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) admitieron por primera vez que el Batallón Rotem de la Brigada Givati realizó un ejercicio de entrenamiento durante el Shabat sin que existiera una necesidad operativa para hacerlo. También reconocieron que el rabino de la brigada no fue informado sobre la actividad.
La confirmación se produjo después de que soldados contaran la semana pasada a Arutz Sheva que ese episodio ocurrió antes de la polémica relacionada con una paramédica y que reflejaba la pérdida de confianza que se había generado entre los militares y los mandos de su compañía.
El caso salió a la luz tras el castigo impuesto a 15 soldados del Batallón Rotem, quienes recibieron diez días de detención militar por negarse a subir a un vehículo blindado de transporte de personal Namer en el que viajaba una paramédica.
Los soldados sostuvieron que esa negativa fue el resultado de un periodo de tensiones entre el pelotón hesder y sus comandantes por asuntos vinculados con la ley judía y la Orden de Servicio Conjunto de las FDI.
Según su versión, cerca de una semana y media antes del incidente con el Namer, el comandante de la compañía ordenó un entrenamiento en Shabat que incluía la evacuación de heridos y la colocación de una vía intravenosa. Los militares aseguraron que no había una urgencia operativa que justificara realizar el ejercicio ese día y pidieron aplazarlo.
También señalaron que preguntaron por qué era necesario hacer ese entrenamiento en Shabat si no existía una razón profesional u operativa. Después del Shabat, hablaron con el rabino de la brigada, quien, según dijeron, les indicó que ese tipo de ejercicio no debía realizarse en esa jornada cuando no respondía a una necesidad operativa.
Las FDI confirmaron que el entrenamiento sí se llevó a cabo y reiteraron que no existía una razón operativa para hacerlo en Shabat. Explicaron que la actividad se realizó el sábado 8 de agosto de 2026 como parte de las operaciones habituales del Batallón Rotem en la Franja de Gaza.
La institución informó que abrió una investigación tras las quejas de varios soldados y concluyó que el ejercicio no debía haberse realizado en Shabat y que el rabino de la brigada no había sido informado previamente.
Además, indicó que el caso fue revisado, que el batallón celebró una reunión de mando para extraer lecciones y que la decisión afectó el modo de vida de los soldados.
Después de lo ocurrido, los mandos del batallón comunicaron al comandante de la compañía que había actuado de forma equivocada. Asimismo, le explicaron cómo debía proceder en situaciones similares y lo citaron a una reunión de revisión con el comandante de la Brigada Givati.










