Dos años después de la muerte de Yahya Sinwar, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) hicieron público un documento manuscrito que atribuyen al antiguo dirigente de Hamás. En él aparecen instrucciones para el ataque del 7 de octubre de 2023, entre ellas la comisión deliberada de atrocidades y la difusión inmediata de imágenes. El material fue difundido este viernes, junto con nuevos detalles del enfrentamiento en el que Sinwar murió en Rafah el 16 de octubre de 2024.
Las instrucciones no se limitaban a las acciones sobre el terreno. Sinwar exigía que los responsables de las unidades garantizaran tanto la ejecución deliberada de determinados actos como su registro audiovisual. Entre los ejemplos citados en el manuscrito figuran pisar las cabezas de soldados, disparar a quemarropa, matar con cuchillos y mostrar a prisioneros de rodillas con las manos sobre la cabeza. También mencionaba la destrucción de tanques.
La rapidez de difusión formaba parte de esas órdenes. Sinwar pedía transmitir cuanto antes el material grabado y preveía escenas preparadas para producir temor. En uno de los pasajes proponía explosiones de varios vehículos cargados de explosivos dentro de instalaciones militares o edificios, con incendios y destrucción de gran magnitud. Consideraba que bastarían cinco o diez imágenes de esa clase para infundir miedo al enemigo.
Otra instrucción proponía organizar dos o tres operaciones destinadas a incendiar barrios enteros o un kibutz. Para ello describía el uso de gasolina o diésel transportados en un camión cisterna, el incendio de la zona y la posterior transmisión de las imágenes.
El documento también contemplaba que el ataque se extendiera más allá de sus objetivos iniciales. Sinwar consideraba posible que se percibiera un debilitamiento temprano de Israel y que las acciones de personas afines en el interior del país, Jerusalén y Judea y Samaria, junto con una intervención de Hezbolá, favorecieran esa situación. Ante esa posibilidad, ordenaba prepararse para ampliar la ofensiva tanto como fuera posible.
Sinwar había asumido el liderazgo de Hamás en la Franja de Gaza en 2017. Las FDI lo identifican como uno de los principales responsables de la planificación del ataque del 7 de octubre y de la conducción de las actividades de la organización durante la guerra. Su muerte ocurrió en el barrio de Tel Sultan, en Rafah, durante una operación del equipo de combate de la 828.ª Brigada bajo el mando de la División de Gaza.
La secuencia comenzó cuando una unidad de observación israelí localizó a tres integrantes de Hamás entre los edificios destruidos de Tel Sultan. Estaban a unos 300 metros de una operación de ingeniería de gran escala que desarrollaban las FDI. Las tropas iniciaron entonces una búsqueda de la zona y, al divisarlos, un comandante de batallón disparó contra ellos. Uno sufrió una herida en el brazo. Solo después se supo que se trataba de Sinwar.
Las fuerzas israelíes cerraron el área con tanques y emplearon drones para examinar el terreno. Durante el tiroteo, un soldado del Batallón 450 sufrió heridas graves y fue evacuado para recibir atención médica mientras continuaba el fuego.
Sinwar escapó inicialmente junto a los otros dos hombres, aunque después se separaron. Entró en un edificio próximo y una compañía de paracaidistas acudió a registrarlo. Uno de sus comandantes de pelotón encontró un charco de sangre. Poco después, dos granadas fueron arrojadas contra los soldados.
Los militares respondieron con disparos de ametralladora y fuego de tanques contra el edificio. En ese intercambio murió el hombre que se había refugiado allí. A la mañana siguiente, al ingresar en la construcción, las tropas hallaron el cadáver y comprobaron que era el líder de Hamás.
Al presentar estos datos en el segundo aniversario, las FDI sostuvieron que la muerte de Sinwar alteró el funcionamiento de Hamás en Gaza. En un primer momento, señalaron, repercutió en las decisiones internas y en la coordinación. Más adelante observaron cambios en la actuación del brazo militar, vacíos de liderazgo, una pérdida de capacidad de mando y dificultades para conservar la cohesión de la organización.










