La posibilidad de que China inutilice las pistas de las bases estadounidenses en un conflicto en el Pacífico ha llevado a la Marina de Estados Unidos a respaldar el desarrollo del X-BAT, un avión de combate autónomo que no necesita una pista convencional para despegar ni aterrizar. El proyecto busca mantener las operaciones aéreas aun cuando las instalaciones militares terrestres sufran daños o dejen de estar disponibles.
El 8 de octubre, la Marina añadió $150 000 000 al acuerdo vigente para desarrollar el X-BAT con la empresa de tecnología militar Shield AI. La compañía aportará otros 150 millones de sus propios recursos. Con estos fondos y los compromisos anteriores, entre ellos los anunciados en agosto, la inversión conjunta del Gobierno estadounidense y la empresa alcanza los $400 000 000.
La ampliación financiera permitirá avanzar en el desarrollo del aparato, preparar su producción y adaptar sus sistemas a las exigencias de las operaciones desde buques. Shield AI prevé comenzar las primeras pruebas de vuelo antes de que concluya 2026, aunque todavía no existe una fecha anunciada para su entrada en servicio operativo.
El diseño del X-BAT combina despegue y aterrizaje verticales con una configuración que prescinde de un piloto a bordo. Por esa razón, la aeronave podría desplegarse desde barcos, islas y posiciones alejadas de las grandes bases aéreas. La finalidad es distribuir los medios de combate entre distintas ubicaciones y evitar que toda la capacidad de operación dependa de unas pocas instalaciones con pistas de aterrizaje.
Armor Harris, vicepresidente ejecutivo de ingeniería de aeronaves de Shield AI, explicó en una entrevista con Fox News en octubre de 2025 que el desarrollo responde a las capacidades militares chinas. “China ha construido un sistema de denegación de acceso y control del espacio aéreo que pone en peligro nuestras pistas de aterrizaje”, afirmó. Su advertencia se refería a la vulnerabilidad de la infraestructura aérea estadounidense frente a los sistemas chinos en un eventual enfrentamiento directo.
Otro elemento del proyecto es Hivemind, el sistema de inteligencia artificial desarrollado por Shield AI para dirigir el vuelo y las misiones del X-BAT. La empresa pretende que la aeronave pueda completar sus tareas incluso si sufre interferencias en las señales GPS o pierde las comunicaciones. De ese modo, el aparato no necesitaría recibir instrucciones continuas de un operador situado en tierra.
La combinación de autonomía y capacidad de operación vertical responde a una preocupación del Pentágono: los aviones de combate convencionales necesitan pistas que podrían quedar fuera de servicio durante una guerra de gran escala en el Pacífico. El X-BAT está concebido para ofrecer una alternativa cuando esos aeródromos no puedan utilizarse, sin concentrar todos los aparatos en bases de grandes dimensiones.
En los trabajos participan unos 500 ingenieros de Shield AI y de las empresas proveedoras. Harris describió un proceso de pruebas frecuentes desde las primeras etapas del desarrollo. “Hacemos pruebas pronto y a menudo, mientras trabajamos en la aeronave, los sistemas de misión, la adaptación para operar desde buques y la producción”, explicó al referirse al calendario técnico.
La Marina apuesta así por una forma de desplegar aeronaves de combate que combine posiciones dispersas, operaciones desde el mar y sistemas de control autónomo. El aumento de la financiación expresa el respaldo al programa, pero su viabilidad todavía deberá demostrarse en los ensayos previstos para este año. Esas pruebas permitirán evaluar si el X-BAT puede reunir en una misma plataforma el vuelo autónomo y las maniobras de despegue y aterrizaje verticales.










