El intento de desviar el vuelo 1073 de flydubai el 30 de septiembre tenía como objetivo estrellar el avión contra una terminal del aeropuerto Ben Gurión, en Israel. Esa es la conclusión que presentaron este viernes las autoridades de Emiratos Árabes Unidos, que atribuyen al primer oficial omaní Hamam al-Hammami un plan de ataque suicida inspirado en los atentados del 11 de septiembre de 2001.
El fiscal general emiratí, Hamad Saif al-Shamsi, expuso los resultados de la investigación sobre el incidente, que terminó en territorio saudí después de una confrontación en la cabina de mando. Su declaración confirmó informaciones que circulaban desde comienzos de la semana y ofreció detalles sobre la preparación atribuida al sospechoso. La fiscalía no señaló a flydubai como participante en el presunto delito. La aerolínea no estuvo disponible de inmediato para responder.

El avión sobrevolaba Arabia Saudí cuando Hammami atacó al comandante indio Smit Machchhar con un hacha de emergencia, instrumento que se guarda en la cabina para situaciones excepcionales. Pese a las heridas graves que sufrió, el capitán consiguió abrir la puerta. Varios pasajeros israelíes y otros dos pilotos que viajaban a bordo intervinieron y lograron reducir al agresor. Los pilotos consiguieron aterrizar el avión en Arabia Saudí.
Durante el enfrentamiento, el aparato perdió unos 16.000 pies de altitud, equivalentes a aproximadamente 4.900 metros, en apenas 30 segundos. Los investigadores consideran posible que Hammami hubiera provocado deliberadamente un descenso pronunciado cuando comprendió que ya no podría llevar el avión hasta Tel Aviv. Pasajeros relataron que también intentó dañar los equipos de la cabina mientras trataban de inmovilizarlo. Después del aterrizaje, el sospechoso fue trasladado a Emiratos Árabes Unidos, país donde tiene su sede flydubai.

La fiscalía sostiene que el intento no fue improvisado. Al-Shamsi indicó que Hammami había realizado dos vuelos previos a Tel Aviv para conocer la ruta y las instalaciones aeroportuarias. De acuerdo con informaciones difundidas en medios israelíes en hebreo, el copiloto había pasado varias veces por Ben Gurión durante los meses anteriores y declaró a los investigadores que en junio concentró sus esfuerzos en reunir información para preparar el atentado.
Esas mismas informaciones sitúan un primer intento previsto para julio. El sospechoso habría desistido poco antes de ejecutarlo porque mantenía una amistad con uno de los tripulantes asignados a aquel vuelo. También le atribuyen la afirmación de que buscó expresamente una compañía con vuelos a Tel Aviv y que había concebido el plan antes de obtener el empleo en flydubai.
Hammami se incorporó a flydubai en enero de 2026. La revisión de su contratación determinó que había presentado una licencia de piloto y un certificado de buena conducta, y que cumplía los requisitos profesionales y de seguridad exigidos por la aerolínea. El fiscal sostuvo que ninguno de esos controles permitió detectar sus presuntas posiciones extremistas ni sus intenciones.

Al-Shamsi situó los primeros indicios de radicalización del sospechoso en 2017, cuando estudiaba en Australia. Añadió que Hammami declaró haber visto material de propaganda terrorista y haber tomado clases de boxeo como parte de su preparación física y psicológica. El historial profesional mencionado por la fiscalía incluía Oman Air y Royal Air Maroc. Esta última compañía precisó, sin embargo, que Hammami solo realizó allí tres meses de formación en 2025 y que su solicitud de empleo fue rechazada.
Las autoridades emiratíes señalaron que el primer oficial reconoció haber actuado por cuenta propia, aunque la investigación continúa para determinar si contó con colaboradores. Funcionarios del Shin Bet, el servicio de seguridad interior de Israel, se encuentran en Emiratos Árabes Unidos para participar en su interrogatorio.
El proceso también podría desembocar en una pena especialmente severa. El domingo, Ynet citó a un alto funcionario emiratí que anticipó la posibilidad de una condena a muerte y afirmó que Abu Dabi busca la máxima pena para el acusado. Se trata de una previsión atribuida a esa fuente, no de una sentencia judicial.










