La administración de Donald Trump amplió las sanciones estadounidenses contra el transporte marítimo de petróleo iraní. La nueva medida alcanza a 17 buques, además de personas y redes relacionadas con el traslado de crudo, derivados petroleros y productos petroquímicos de Irán.
La decisión aumenta la presión sobre las exportaciones petroleras iraníes después de que Estados Unidos restableciera el bloqueo de los puertos del país el 14 de julio. Washington adoptó esa medida tras la ruptura de un memorando de entendimiento con Teherán. Un funcionario del Departamento del Tesoro calcula que quedan unos 20 millones de barriles de crudo iraní en embarcaciones situadas fuera del bloqueo. El consumo mundial de petróleo se sitúa en torno a 100 millones de barriles diarios.
Las nuevas sanciones forman parte de una iniciativa del Tesoro denominada “Operation Economic Outcast”. Su propósito es restringir los recursos de Irán destinados a financiar la guerra, la fabricación de misiles, los ciberataques y el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Durante una conversación con periodistas, un funcionario del Tesoro calificó la medida como el golpe más importante hasta ahora contra la infraestructura marítima ilícita que le queda a Irán. Afirmó que las restricciones neutralizan la mayor parte de su llamada flota en la sombra y que buscan cerrar la última fuente importante de ingresos ilícitos del gobierno iraní.
El funcionario añadió que Washington pretende reforzar la presión internacional para exigir responsabilidades a Teherán.










