Recep Tayyip Erdogan afirmó que en Israel se ha impulsado una narrativa que presenta a Turquía como una nueva amenaza para el país y para la región. El presidente turco relacionó ese discurso con la política interna israelí y con el clima electoral, y sostuvo que Ankara no tiene hostilidad hacia el pueblo israelí.
Erdogan reconoció que existen diferencias profundas con el gobierno de Benjamin Netanyahu. Señaló que Turquía rechaza políticas que considera contrarias al derecho internacional y medidas que, a su juicio, aumentan la inestabilidad regional. También descartó que la política exterior turca parta de la idea de una guerra inevitable con Israel.
La tensión entre ambos gobiernos tiene uno de sus principales focos en Siria. Erdogan respaldó desde el comienzo a la administración de Ahmad al-Sharaa después de la caída de Bashar al-Assad. Israel también recibió con satisfacción el fin del gobierno de Assad, pero después atacó instalaciones militares sirias y tomó nuevos territorios más allá de la línea de alto el fuego en los Altos del Golán ocupados por Israel.
Las diferencias aumentaron por la presencia turca en Siria y por las operaciones israelíes dentro del país. El mes pasado, aviones israelíes atacaron la base aérea de Abu al-Duhur, en Idlib, pocas horas después de la salida de una delegación militar turca. Funcionarios israelíes acusaron a Siria de incumplir entendimientos sobre la presencia de fuerzas extranjeras, mientras Ankara condenó el ataque.
Erdogan afirmó que Turquía quiere preservar la soberanía, la integridad territorial y la unidad nacional de Siria. También sostuvo que los ataques israelíes contra territorio sirio dificultan la estabilización del país y afirmó que una Siria estable beneficiaría a toda la región, incluido Israel.
La rivalidad también se refleja en el Mediterráneo oriental. Después de que Turquía firmara un pacto de defensa con Pakistán y Arabia Saudita, Israel alcanzó un acuerdo de defensa con Grecia que contempla el sistema multicapa “Escudo de Aquiles”. Erdogan dijo que las relaciones de Grecia con terceros países son una decisión soberana, aunque añadió que Turquía vigila cualquier acción que pueda afectar su seguridad, sus derechos o sus intereses.
El presidente turco defendió la vía diplomática ante la posibilidad de una confrontación y afirmó que Turquía mantiene una posición fuerte dentro de la OTAN. Planteó una arquitectura regional de seguridad basada en alianzas, asociaciones, disuasión y derecho internacional, en lugar de una lógica de cerco entre Estados.
Washington es otro espacio donde Ankara e Israel mantienen posiciones diferentes. Erdogan y Netanyahu han desarrollado vínculos directos con Donald Trump, pero las guerras y crisis regionales desde octubre de 2023 han ampliado sus diferencias. Erdogan ha criticado las campañas militares israelíes en Gaza, Líbano y Siria, y ha defendido una salida diplomática al conflicto con Irán.
Erdogan afirmó que la relación entre Turquía y Estados Unidos no depende de Israel ni de otro tercer país. Dijo que trata directamente con la administración estadounidense y con Trump cuando existe un asunto que requiere discusión. También destacó la cooperación entre Ankara y Washington en defensa, comercio y seguridad regional.










