Estados Unidos continúa el refuerzo de sus fuerzas en Oriente Medio, donde se prevé la presencia simultánea de tres portaaviones estadounidenses en un futuro próximo. Ese despliegue forma parte de los preparativos que permitirían al presidente Donald Trump elegir entre distintas opciones militares si decide intensificar la campaña contra Irán.
Una de esas opciones es un plan de ataque a gran escala que el Pentágono ha elaborado para una operación de aproximadamente tres días. La planificación existe pese a que Trump ha declarado que Estados Unidos no atacará Irán antes de las elecciones de mitad de mandato. No se trata de las primeras propuestas de acción militar que recibe el presidente: en los últimos meses le presentaron cinco alternativas contra Irán o contra las milicias hutíes respaldadas por Teherán, pero no autorizó ninguna de ellas. La opción más reciente contempla una operación de mayor alcance.
Los blancos previstos incluyen depósitos de misiles, arsenales de vehículos aéreos no tripulados, instalaciones energéticas y puestos de mando de la Guardia Revolucionaria iraní. Funcionarios estadounidenses que proporcionaron detalles a The New York Times describieron esos objetivos como parte de la planificación del Pentágono.
Al mismo tiempo, Trump aseguró este jueves en una publicación en redes sociales que Estados Unidos e Irán mantienen conversaciones productivas. En ese mensaje reiteró que no habrá una ofensiva estadounidense contra Irán antes de las elecciones. Los contactos diplomáticos prosiguen con la intervención de distintos mediadores, aunque persisten discrepancias acerca del programa nuclear iraní.
La secuencia de las negociaciones es uno de los obstáculos. Washington quiere alcanzar primero acuerdos relacionados con las aspiraciones nucleares de Irán. La posición de los representantes iraníes es diferente: consideran que ese asunto debe tratarse más adelante, en otra fase del proceso.
Los preparativos militares también plantean riesgos para el personal estadounidense destinado en la región. Integrantes de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han expresado preocupación por la exposición de sus bases a posibles ataques y por la necesidad de responder a misiles y drones.
En este contexto, el Departamento de Estado emitió este jueves una advertencia dirigida a los ciudadanos estadounidenses que se encuentran en Oriente Medio. Les pidió extremar la precaución ante una situación de seguridad que calificó de “compleja”. También señaló que los acontecimientos pueden evolucionar con rapidez y provocar cancelaciones de vuelos, cierres del espacio aéreo y alteraciones en el transporte de pasajeros. Recomendó consultar los avisos de aerolíneas y aeropuertos y prepararse para cambios repentinos en los itinerarios.
Washington advirtió asimismo que Irán y las organizaciones a las que apoya podrían atacar intereses estadounidenses fuera de Oriente Medio. Entre los motivos de preocupación figura la actividad de los hutíes en Yemen. Este grupo, respaldado por Irán, amenaza las rutas marítimas y aéreas regionales mediante el empleo de misiles y vehículos aéreos no tripulados.










