La policía francesa detuvo el sábado en París a una veintena de personas durante una protesta contra la represión y las ejecuciones en Irán, pese a que las autoridades habían prohibido la concentración por temor a incidentes en un clima de alta tensión nacional e internacional.
Cientos de manifestantes acudieron a la Place Vauban, en el centro de la capital francesa. Varios autobuses llegaron al lugar, aunque la policía había vetado previamente la reunión ante el riesgo de posibles enfrentamientos “en el contexto nacional e internacional particularmente tenso actual”.
Unas 20 personas fueron detenidas en París durante una protesta de la diáspora iraní contra la represión y las ejecuciones en Irán, convocada pese a una prohibición administrativa confirmada por la justicia francesa.
Los agentes ordenaron la dispersión de los asistentes y practicaron alrededor de 20 detenciones, informó una fuente policial. La operación se produjo mientras los organizadores denunciaban que la protesta se desarrollaba sin violencia por parte de los participantes.
“Detuvieron a unas 20 personas sin motivo alguno”, declaró Afchine Alavi, miembro del Consejo Nacional de Resistencia de Irán (NCRI). Alavi añadió que la policía dispersó a numerosos manifestantes e impidió que otras personas se unieran a la concentración.
Alavi afirmó además que los agentes utilizaron gas pimienta y que varios manifestantes resultaron heridos. Entre los asistentes se vieron pancartas con el lema “Ni el sha ni los mulás”, una consigna que rechaza tanto la monarquía derrocada como el actual régimen clerical iraní.
La prohibición y el papel del NCRI
El NCRI es el brazo político de los Muyahidines del Pueblo de Irán, conocidos también por sus siglas en persa, MEK, y considerados grupo terrorista por Irán. La organización ha convocado numerosas protestas en París sin incidentes, incluso en los últimos meses, durante las manifestaciones antigubernamentales en Irán.
La movilización también se produjo en medio de la guerra entre Estados Unidos e Israel con la República Islámica, un contexto que elevó la sensibilidad de las autoridades francesas ante posibles alteraciones del orden público.
Los organizadores habían presentado una moción de urgencia para anular la prohibición, pero un tribunal de París la confirmó el sábado por la mañana. La decisión administrativa había sido dictada el jueves por la tarde.
La medida se conoció pocas horas después de una llamada telefónica entre el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, y su homólogo iraní, Abbas Araqchi, en la que ambos abordaron los últimos avances para poner fin a la guerra en Irán.
Contexto diplomático y denuncias por ejecuciones
El Ministerio de Asuntos Exteriores francés rechazó la acusación del NCRI de que la prohibición estuviera vinculada con la conversación entre Barrot y Araqchi. La autoridad francesa sostuvo que la decisión respondía al riesgo de incidentes en el contexto de tensión vigente.
La protesta, que según sus organizadores podía reunir hasta 100.000 personas, buscaba llamar la atención sobre la oleada de ejecuciones en Irán durante la guerra de Oriente Medio. La convocatoria fue impulsada por grupos de la diáspora iraní, así como por ONG francesas e internacionales.
La jornada dejó una nueva fricción entre las autoridades francesas y organizaciones opositoras iraníes en el exilio, que denuncian la represión interna en Irán y reclaman mayor presión internacional contra la República Islámica.






