La situación de Yuval, un pasajero israelí, ilustra uno de los episodios más singulares de estos cambios. Este viajero había adquirido dos billetes de Sichuan Airlines para un vuelo con salida desde Dubái y destino a Chengdu, en China, previsto para el 3 de septiembre. La aerolínea, sin embargo, le notificó la suspensión del trayecto y justificó la decisión por “public security reasons”, es decir, “razones de seguridad pública”, sin proporcionarle detalles adicionales.
Las circunstancias de este aviso presentan factores relevantes. La notificación de la medida llegó el pasado viernes 3 de julio, antes de que iniciara la actual escalada de tensiones y de los ataques estadounidenses contra el territorio iraní. Además, el motivo esgrimido omite el origen exacto del problema.
Las compañías de aviación recurren a veces a este tipo de formulaciones genéricas frente a restricciones operativas o amenazas de seguridad, pero en esta oportunidad destaca el margen de anticipación: la decisión de cancelar el vuelo por riesgo de “seguridad pública” se basó en una evaluación realizada dos meses antes del despegue programado.
Una cancelación anticipada de Sichuan Airlines expuso cambios en rutas chinas hacia el Golfo antes de los ataques de Estados Unidos contra Irán, sin una explicación pública de las compañías ni de la CAAC.
El cronograma de la compra añade otra particularidad. Yuval reservó los pasajes el 1 de junio, una fecha posterior a la firma del acuerdo de alto el fuego entre las partes. Para entonces, el tráfico aéreo hacia la región empezaba a restablecerse y aún no se había suscrito el memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán.
El cambio de planes no se limita a Sichuan Airlines. La revisión de los horarios de vuelo expone modificaciones similares en otras empresas de origen chino que operan rutas hacia el Golfo. Los sistemas de seguimiento muestran como cancelados los vuelos de China Southern en la ruta Guangzhou-Dubái. Tampoco hay registro de trayectos directos operados por compañías como Air China o China Eastern durante este periodo, y en ciertos casos las suspensiones corresponden a rutas que nunca retomaron sus operaciones tras interrupciones previas.
Cambios en rutas chinas hacia el Golfo
La actividad plena de las aerolíneas chinas tampoco se refleja en las rutas directas examinadas hacia Arabia Saudita y Qatar durante los meses de julio y agosto. Diferentes rutas programadas, incluidas las de Xiamen Airlines y China Southern, exhiben fechas de reanudación posteriores. En paralelo, los motores de reserva muestran trayectos hacia destinos como Doha bajo códigos de aerolíneas chinas, por ejemplo, Xiamen Airlines, pero en la práctica operan mediante flotas del Golfo, como Qatar Airways.
La Administración de Aviación Civil de China (CAAC) no ha publicado hasta ahora ninguna directriz general sobre estas alteraciones, y las propias aerolíneas tampoco han ofrecido una explicación pública al respecto. No existen elementos para concluir que China adoptara una decisión general de suspender los viajes hacia el Golfo. La conectividad aérea entre ambos territorios se mantiene activa, sobre todo a través de las empresas de esa región, pero en la exploración de las rutas regulares no aparecen vuelos gestionados de manera directa por firmas chinas.
El momento elegido para estas cancelaciones genera interrogantes lógicos. Varias de las suspensiones ocurrieron antes de las infracciones iraníes en el estrecho de Ormuz y de los posteriores ataques de Estados Unidos iniciados anteayer. Este panorama plantea la posibilidad de que las aerolíneas chinas evaluaran el riesgo regional de manera distinta a otras compañías, y que esa valoración se mantenga en la actualidad.
Si bien existen explicaciones alternativas, desde consideraciones comerciales hasta simples ajustes operativos tras las últimas alteraciones del tráfico aéreo regional, ninguna justifica por ahora que el vuelo de Yuval se interrumpiera bajo el inusual pretexto de “public security reasons”. La diferencia más notoria radica en que es muy difícil encontrar viajes directos a los países del Golfo a cargo de aeronaves chinas durante el verano, mientras que las flotas de esa región sí mantienen sus rutas hacia China. La pregunta sobre si estas medidas responden a una precaución limitada a ciertas rutas o a un análisis diferente de la situación por parte de Pekín continúa sin respuesta.